El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) ha dejado fuera del proceso a más de 40 cocinas que habían sido adjudicadas para suplir el almuerzo escolar, apenas semanas después de concluir el proceso de contratación.

La información fue confirmada este viernes por el director ejecutivo del INABIE, Adolfo Pérez de León en medio de los cuestionamientos surgidos alrededor de las adjudicaciones de los suplidores del Programa de Alimentación Escolar.

Pérez de León explicó que las nuevas verificaciones realizadas por la institución han permitido detectar incumplimientos en algunas de las cocinas seleccionadas, por lo que se han tomado medidas para retirarlas del proceso.

La decisión se produce luego de que el INABIE anunciara la suspensión de 14 suplidores tras nuevas inspecciones en las que fueron detectadas, entre otras irregularidades, cocinas desmanteladas o que no pudieron ser localizadas en las direcciones declaradas por los oferentes. También se encontraron diferencias entre la capacidad instalada que había sido presentada durante la inspección y la comprobada posteriormente.

Entre los hallazgos reportados por el organismo figuran además incumplimientos de buenas prácticas de manufactura, deficiencias en infraestructura y equipos, establecimientos sin operación y ausencia de evidencias de producción y controles documentales.

El INABIE señaló que las verificaciones pueden realizarse incluso después de la adjudicación, durante la ejecución de los contratos, con el objetivo de comprobar que los suplidores mantengan las condiciones que les permitieron ser seleccionados.

Las medidas también se producen en medio de denuncias sobre supuestas irregularidades en el proceso de adjudicación de las cocinas escolares. El director de Gabinete del INABIE había confirmado previamente un caso en Santiago en el que, durante una reinspección, se comprobó que una cocina que había sido presentada durante el proceso ya no se encontraba instalada.

Mientras continúan las inspecciones, el INABIE sostiene que las medidas buscan garantizar que los alimentos destinados a los estudiantes sean preparados en instalaciones que cumplan con los requisitos técnicos, sanitarios y de capacidad establecidos.

La institución no ha señalado que todas las cocinas retiradas hayan incurrido en la misma irregularidad, por lo que cada caso está sujeto a las verificaciones y procedimientos administrativos correspondientes.