La Inteligencia Artificial ha logrado en poco tiempo lo inimaginable como colaboraciones con artistas fenecidos, presentadoras de noticias simuladas, y un sin número más de usos que se aplican en medicina, arquitectura, la música, entre otros.
Las cosas han ido un poco más lejos, con el estreno en el 2013 de «Her», una pieza de ciencia ficción de un hombre que se enamora de su asistente virtual de voz.
El nivel de expectación es tan alto que incluso Sundar Pichai, CEO de Google, ha compartido su visión sobre el futuro de las relaciones humanas con la IA. Pero verdaderamente ¿Habrá personas que se enamoren de una IA?
En el 2018 el japones, kihiko Kondo contrajo matrimonio con la popular cantante virtual Hatsune Miku, una boda que le costó a Kondo dos millones de yenes (unos 14.000 euros), argumentando que quería concretar su amor por el personaje.
Algunas personas describieron la boda como ‘espeluznante’ o ‘incomprensible’. Incluso su familia se opuso. Pero él siguió adelante, hasta ahora no ha podido renovar sus votos porque la empresa que creó el holograma, Gatebox, ha dejado de actualizar este tipo de productos por su baja demanda.
En ese sentido, Sundar Pichai dijo: «Es genial ver que ahora estamos aprovechando estos beneficios de la IA en todos nuestros productos». Aunque ChatGPT marcó un antes y un después, Google ya era un referente en el ámbito de la inteligencia artificial desde mucho antes.
«Debido al tamaño de nuestros productos, creemos que realmente podemos ayudar a los usuarios a gran escala», explica Pichai. Los modelos de Gemini fueron construidos de forma multimodal y ahora con Project Astra, están viendo cómo eso se está haciendo realidad.
Sergey Brin, fundador de Google, añadió que no esperaba que los experimentos llegaran tan lejos. La capacidad de estos modelos para integrar texto, voz y vídeo marca un antes y un después en la interacción con la IA.
