OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- Escuché en un programa de televisión al destacado banquero Frederich Berges decir algo que muchos piensan, pero pocos se atreven a decir en voz alta: “No hacen falta más impuestos. Hace falta cumplir la ley y reducir la evasión.”

Y tiene toda la razón.

La clase media dominicana está al límite. Hablar de una nueva “reforma fiscal” para seguir cargando a los mismos de siempre no es política económica… es provocación.

Mientras tanto:

Un Estado con una nómina desbordada
Una evasión fiscal tolerada
Una informalidad gigante que nadie enfrenta
Y una burocracia que castiga al que quiere hacer las cosas bien

Hoy, mantener una pequeña empresa legal en República Dominicana puede costar cerca de RD$100,000 al año… aunque no facture un peso.
Ese sistema no fomenta el desarrollo: empuja a la informalidad.

La propuesta de Berges es simple y poderosa:
👉 Un impuesto bajo (3%-5%)
👉 Fácil de pagar
👉 Aplicado a servicios y profesionales
👉 Que deje rastro fiscal en cada operación

Eso no espanta. Eso integra. Eso amplía la base. Eso ordena el sistema.

Pero el problema va más allá.

Nos hemos endeudado no para construir país, sino para sostener déficits.
Pagamos intereses como país rico…
y vivimos con servicios de país pobre.

El círculo es claro:
Más gasto improductivo → más deuda → más presión fiscal → menos crecimiento real.

Y así no hay futuro.

Lo que plantea Berges no es teoría:

Congelar la nómina pública
Simplificar trámites
Usar tecnología
Reducir evasión
Invertir en infraestructura real

Eso es seriedad de Estado.

Países que progresan no lo hacen con más impuestos,
lo hacen con disciplina, reglas claras y ejecución.

Respaldar estas ideas no es política.
Es sentido común.

Porque si no corregimos ahora, la próxima década no será de crecimiento…
será de pagar los errores de hoy.

La República Dominicana no necesita más carga.
Necesita orden. Necesita disciplina. Necesita encarar los excesos.