El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos quiere expandir “agresivamente” su operación en México para 2025 como parte de su lucha contra el fentanilo. Así lo señalan en un documento que publicaron esta semana bajo el nombre de Estrategia para combatir los opioides ilícitos, en el que detallan que buscarán que sus agentes desplegados en el país al sur de su frontera profundicen sus investigaciones “de alto perfil” contra los cárteles mexicanos.

A días de haber extorsionado a Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, la Administración estadounidense vuelve a presionar sobre el tema. El presidente Andrés Manuel López Obrador es uno de los mayores detractores de la política estadounidense de infiltrarse y operar en México. “Es una intromisión abusiva y prepotente, que no debe aceptarse bajo ningún motivo”, dijo en abril pasado, cuando se conoció que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) había estado espiando el cartel de Sinaloa en territorio mexicano.

Los dos países pasan estos días por una sintonía que no se sabe cuánto durará. México entregó a Estados Unidos uno de los líderes de Los Chapitos, la rama del cartel que encabezan los hijos de El Chapo, por una solicitud que habían hecho meses atrás. La Cancillería mexicana se mostró muy en línea con la lucha contra este opioide en una de las reuniones por la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Estados Unidos ha elogiado estas acciones, pero quiere más.

Esta semana, el fiscal general, Merrick Garland, dijo ante la Cámara de Representantes que quiere la detención y extradición de los otros tres líderes de Los Chapitos: Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Joaquín. Además de la veintena de imputados, que van desde vendedores de precursores y quienes les consiguen las armas de fuego. El mismo día, el Departamento de Seguridad Nacional anunció su intención de expandirse en México.

Uno de los objetivos de la estrategia estadounidense, de acuerdo con el documento, es ampliar la Unidad de Investigación Criminal Transnacional que tienen en México. El fin, dicen, es atacar el trasiego de precursores, cerrar laboratorios clandestinos y arrestar la mayor cantidad de narcotraficantes. El documento asegura que su equipo de trabajo colabora con el intercambio de información y las investigaciones bilaterales entre los dos países y que mejora “la capacidad del país anfitrión para investigar y procesar a personas involucradas en actividades delictivas transnacionales”.

En el año fiscal 2025, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional ampliará agresivamente la Unidad de Investigación Criminal Transnacional de México e implementará varios cambios operativos para mejorar la productividad y centrarse en la fabricación ilícita de opioides”. Los años fiscales en Estados Unidos comienzan en octubre y finalizan en septiembre, esto significa que planean expandirse en la recta final del sexenio de López Obrador, quien se ha opuesto abiertamente a la intervención estadounidense en México.