La burundanga, también conocida como escopolamina, ha generado una creciente preocupación en las autoridades debido a su uso en robos y violaciones. Esta sustancia, proveniente del estramonio (Datura stramonium), una planta que crece en toda la parte continental de los Estados Unidos, tiene aplicaciones médicas legítimas, pero su abuso conlleva riesgos graves. En este artículo, exploraremos qué es realmente la burundanga, cómo se usa el estramonio, quiénes son los más propensos a abusar de esta droga y cuáles son los riesgos asociados.

El estramonio es una planta anual que alcanza una altura de 5 pies y produce flores en forma de trompeta de color blanco o morado pálido. Sus hojas lobuladas y tallos leñosos son distintivos, y al madurar, la planta libera pequeñas semillas negras. La droga se consume comúnmente en forma de té, pero también puede ingerirse a través de semillas, hojas o néctar de flores, e incluso fumarse. Los efectos del estramonio se manifiestan entre 30 y 60 minutos después de la ingestión y pueden durar hasta 48 horas debido a la acción retardada de los alcaloides atropina y escopolamina en el proceso digestivo humano.

Determinar la magnitud del uso del estramonio en los Estados Unidos es difícil, ya que las fuentes de datos no suelen incluirlo. Sin embargo, hay pruebas que sugieren que los adolescentes son los principales consumidores debido a su accesibilidad y costo cero. Los efectos secundarios del estramonio incluyen resequedad de las membranas mucosas, dificultades para tragar y hablar, visión borrosa, hipertermia, agitación y alucinaciones. El envenenamiento por estramonio no tiene un antídoto específico y puede llevar a convulsiones, coma y la muerte.

En pequeñas dosis, la burundanga tiene aplicaciones médicas legítimas, como el tratamiento de mareos, espasmos y enfermedades como el Parkinson. Sin embargo, en dosis más altas, la escopolamina, principal componente de la burundanga, tiene efectos depresores en el sistema nervioso central y periférico. Los síntomas de intoxicación incluyen visión borrosa, estupor, taquicardia, retención urinaria, sequedad bucal y amnesia aguda.

Hasta ahora, la detección de escopolamina requería técnicas avanzadas como la cromatografía líquida de alta resolución acoplada a la espectrometría de masas, disponibles solo en centros especializados. Además, la rápida disminución de las concentraciones en sangre y orina dificultaba la identificación de la droga después de unas pocas horas, complicando la investigación y el diagnóstico.

Un grupo de investigación, parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (Ciber-BBN), ha desarrollado un test revolucionario para detectar la presencia de burundanga de manera rápida, sencilla y económica. Este test, basado en una tira reactiva del tamaño de los test de COVID-19, utiliza una nanopartícula con poros recubierta de un receptor específico para neurotransmisores asociados con los efectos de la escopolamina.

El equipo de investigación está explorando opciones para la comercialización del test, considerando formatos discretos como pajitas que cambien de color al entrar en contacto con la burundanga o incluso esmalte de uñas que ofrezca una señal visual de la presencia de la droga. Este avance prometedor podría marcar un hito significativo en la lucha contra el uso indebido de la escopolamina y mejorar la capacidad de respuesta ante posibles casos de agresión