Las autoridades peruanas encontraron el cadáver momificado de un estadounidense que murió hace 22 años junto a otros dos montañistas de la misma nacionalidad.

Los tres quedaron atrapados en una avalancha de nieve mientras intentaban escalar la montaña más alta de Perú, el monte Huascarán, según informó el martes la policía.

¿Quién era el alpinista cuyo cadáver apareció momificado en Perú?

El agente Luis Peña, de la comisaría de Ranrahirca, en la región Ancash, confirmó por teléfono a The Associated Press el hallazgo del cuerpo de William Stampfl, un ingeniero civil de 58 años al momento de su muerte.

El cuerpo fue encontrado el viernes 5 de julio en el remoto campo número uno, a unos 5 mil 200 metros de altitud del monte Huascarán, que mide 6 mil 768 metros.

Entre las pertenencias que permitieron la rápida identificación, el agente relató que encontraron la licencia de conducir que indicaba que Stampfl vivía en Chino, una ciudad en el Condado de San Bernardino, California. El hielo que cubría el cuerpo momificado preservó en buen estado la ropa, los arneses, las sogas y las botas del escalador, dijo Peña.

También hallaron su pasaporte, su cámara fotográfica, una tarjeta de crédito, sus lentes, un lapicero, una grabadora de voz y un par de billetes de 20 dólares corroídos por el tiempo. 

Un rescate difícil

El grupo de rescatistas que halló el cuerpo de Stampfl estuvo integrado por policías del Departamento de Salvamento de Alta Montaña y una empresa que ofrece guías para subir nevados.

«El descenso con el cuerpo del montañista colocado en una camilla fue lento y difícil», señaló el agente.

Los restos fueron trasladados a la morgue de la ciudad de Yungay, en la región Ancash.

Declaraciones de la familia

Jennifer Stampfl, hija del alpinista desaparecido el 24 de junio de 2002 junto a sus amigos estadounidenses Matthew Richardson y Steve Erskine, dijo que su hermano recibió una llamada inesperada de un hombre que le informaba que habían encontrado a su padre.

El hombre, Ryan Cooper, le explicó que estuvo escalando el nevado peruano de 6.768 metros de altitud y tras un intento fallido de ascenso, comenzaron a descender cuando de casualidad notaron algo a la distancia. 

“Fue tan inesperado. Hablamos de mi papá, pensamos en él todo el tiempo”, dijo Joseph. “Nunca piensas que vas a recibir esa llamada”, añadió.

“Ha sido un shock”, apuntó su hermana Jennifer, quien ahora tiene 53 años al recordar el momento en que se enteró de la llamada.

“Durante 22 años, simplemente pensamos: ‘Así es como es’. Papá es parte de la montaña y nunca volverá a casa”, indicó. Ella también habló con Cooper. “Cuando recibes esa llamada telefónica de que lo han encontrado, tu corazón se hunde. Al principio no sabes exactamente cómo sentirte”, indicó la hija del montañista.

“Pensamos que los tres habían sido arrastrados a una grieta y se había llenado”, recuerda sobre esos primeros momentos de angustia, tras la repentina desaparición de su padre. “El calentamiento global, por mucho que sea, nunca llegará al fondo de esta grieta”.

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