Elizabeth Silverio Silien de Báez, pastora de la iglesia ‘Somos Adoradores’ CEO y directora del Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Kogland, ha sido condenada a siete años de prisión por usurpación de funciones en el área de la neurociencia.
El caso que ha captado la atención pública, comenzó con la revelación de que Silverio ejercía como profesional de la salud sin contar con las credenciales necesarias.
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El centro Kogland, ubicado en Gascue y creado en diciembre de 2021, ofrecía diversos servicios terapéuticos para problemas de lenguaje, aprendizaje, autismo y más. Silverio Silien, junto a su esposo y socio David Báez Zorrilla, dirigía el centro, presentándose como doctora en neurociencia, psicóloga y psicoterapeuta.
Sale a la luz falsificación de títulos
En mayo de 2023 salió a la luz pública el caso de Elizabeth Silverio cuando Nuria Piera, en su programa de investigación, reveló que Silverio utilizaba títulos académicos falsificados para ejercer como experta en neurociencias.
La exposición de Piera reveló que Silverio había atendido a numerosos pacientes utilizando credenciales falsificadas, lo que puso en riesgo la salud y el bienestar de estos. Tras la difusión del reportaje, Silverio fue sometida a prisión preventiva en 2023, aunque posteriormente fue puesta en libertad bajo ciertas condiciones. No obstante, el proceso legal en su contra continuó.
Este descubrimiento generó gran indignación y preocupación, ya que Silverio atendió a numerosos niños en su centro de terapias, exponiéndolos a tratamientos sin la debida cualificación profesional.
Se apertura un nuevo juicio
El Ministerio Público, tras una exhaustiva investigación, presentó pruebas contundentes contra Silverio. El Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional llevó a cabo el juicio, donde se escucharon testimonios y se presentaron evidencias que confirmaban las acusaciones de usurpación de funciones.
Silverio fue acusada de violar artículos del Código Penal Dominicano, así como de las leyes del General de Educación y sobre la Protección de los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes.
Testigos claves presentados por el MP
Varios testigos cruciales fueron presentados por el Ministerio Público para establecer la falta de habilitación y la usurpación de funciones en el ámbito de la salud por parte de Silverio.
El primer testigo en declarar fue Juan Geraldo Mesa, director del Departamento de Habilitación de Centros del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS). A través de su testimonio, se incorporó documentación que evidenciaba la falta de habilitación del Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Knowledge Land (Kogland). Mesa detalló los requisitos necesarios para la habilitación de centros de salud y cómo Kogland no cumplía con estos estándares.
El segundo testigo fue Luis Manuel Tolentino, consultor jurídico del Ministerio de Salud Pública. Durante su declaración, se presentó una certificación emitida por la consultoría jurídica del MISPAS, que confirmaba que Elizabeth Silverio no estaba registrada en ninguna de las áreas de la salud. Tolentino explicó los procedimientos de registro y habilitación de profesionales de la salud, subrayando la ausencia de Silverio en estos registros.
Por su parte, la Dra. Rosa Unathai Uribe Mota, víctima y querellante civil, relató durante el juicio cómo conoció a Elizabeth Silverio y explicó que la pastora trabajó en un centro propiedad de Uribe Mota, pero fue desvinculada por razones administrativas. Aunque Uribe sabía que Silverio no era profesional del área de salud, evitó proporcionar detalles específicos sobre su despido, amparándose en un supuesto contrato de confidencialidad.
Testimonios de Reginaldo Alcántara Betances y Yuderka de la Rosa Guerrero
Por otro lado, Reginaldo Alcántara Betances y su esposa, la diputada Yuderka de la Rosa Guerrero, también ofrecieron testimonios significativos. Cada uno declaró por separado sobre cómo conocieron a Elizabeth Silverio Silien y las circunstancias que los llevaron a inscribir a su hijo en el centro de terapias que ella dirigía.
Rosa Guerrero explicó que conoció a Silverio durante una vista pública de la Comisión Bicameral del proyecto de ley del Trastorno del Espectro Autista (TEA), donde Silverio expuso como experta en el área. Impresionados por su presentación, Guerrero y su esposo decidieron inscribir a su hijo en el Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Knowledge Land (Kogland).
Durante sus testimonios, se presentaron recibos de pago, el acta de nacimiento de su hijo y un informe neurocognitivo emitido por Silverio, el cual contenía un falso exequátur y un sello utilizado por la acusada.
Otros testimonios
Basilia Ortiz Núñez, otra víctima y querellante, ofreció un testimonio impactante durante el juicio. Ortiz relató que Silverio le entregó un diagnóstico de Asperger para su hija de 5 años. Sin embargo, después de buscar una segunda opinión en otro centro, la niña fue diagnosticada con autismo moderado-severo, además de epilepsia, que le provoca convulsiones.
Núñez describió su experiencia durante la visita al Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Knowledge Land (Kogland). Según su testimonio, Elizabeth Silverio vestía un uniforme de médico que la identificaba como neurocirujana, lo que generó en ella una confianza adicional. Esta confianza se vio reforzada cuando Silverio mencionó que también era pastora, lo que llevó a Núñez a pedirle que orara por su hija.
El informe realizado por el centro fue presentado como prueba ante las juezas Arlin Ventura Jiménez, Leticia Martínez Noboa y Evelyn Rodríguez del Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional.
Mientras que, José Manuel de Oleo Guerrero, Yeimi Durán Rodríguez y Yokasta Cuevas Javier. Como víctimas, describieron ante el tribunal el daño emocional y económico que sufrieron debido a las acciones de Elizabeth Silverio.
Nuria fue citada a declarar como testigo por parte de la defensa de Silverio
Durante su declaración, Piera explicó que supo de la situación de Elizabeth Silverio a través de una denuncia recibida en sus canales de comunicación. Además, señaló que un diploma presentado por Silverio durante una entrevista era irregular.
Al concluir su testimonio, Piera calificó ante la prensa su participación como «un absoluto disparate», argumentando que la defensa de Silverio intentaba incomodarla deliberadamente y que ella no tiene intención de apoyar a la defensa, sino que, en su lugar, se considera un testigo relevante para la fiscalía.
«La fiscalía está bien preparada y espero una condena severa que envíe un mensaje claro a la ciudadanía: no se puede jugar con la salud emocional de niños y adultos».
Testigos a descargo
La testigo a descargo Clara Mélani Nicolás, al momento de subir al banquillo y ser interrogada por miembros del Ministerio Público reconoció el uniforme que portaba Silverio y leyó la calificación que ella tenía en el Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Knowledge Land (Kogland).
Otra testigo a descargo de nombre Johaira Elena Nicolás Concepción, a quien se le presentó la pijama pero dijo no reconocer esa específicamente, afirmó que en el centro si usaban pijamas.
Sentencia establecida por el tribunal para Silverio
En el juicio, el tribunal determinó que Silverio se había hecho pasar por profesional de la salud, engañando a sus pacientes y cobrando por servicios médicos sin estar debidamente cualificada.
Asimismo, el tribunal determinó que, mediante una falsa calidad de profesional de la salud, causó daños económicos y emocionales significativos a las familias.
El tribunal, reconociendo la gravedad de sus acciones, la condenó a siete años de prisión, que deberá cumplir en la cárcel de Najayo Mujeres. Además, se le ordenó pagar dos millones de pesos a cada uno de los querellantes y cubrir las costas del proceso judicial.
No irá a prisión de inmediato
Pese a la condena, Silverio no ira a prisión de inmediato ya que sus abogados anunciaron que apelarán la decisión del tribunal.
«Elizabeth se va para su casa, no está presa, ni la van a meter presa porque vamos a recurrir la decisión«, dijeron sus representantes.
Mientras que Silverio expresó «esto apenas está comenzando, de rodillas ante Dios, no voy a bajar la cabeza. No dañé a ninguno de esos niños».
Ante la gravedad de los cargos, Silverio continúa defendiendo su inocencia, afirmando que «ningún papá fue estafado». La apelación será una nueva oportunidad para que sus abogados intenten revertir la condena.
