OPINIÓN ANDRÉS AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.– A muchos les sorprende —y a otros les intriga— cómo un grupo de amigos puede mantenerse funcional, lúcido y con ganas de vivir a los 60, 70 los 80 y hasta rozando los 90 años. La respuesta no está en ninguna fórmula mágica ni en medicamentos milagrosos. Está, sencillamente, en una dinámica de vida que hemos construido sin darnos demasiada importancia… pero que funciona.

Nos mantenemos activos. Jugamos golf, sí, pero el golf es apenas la excusa. Caminamos, nos retamos, fallamos un golpe y nos reímos de nosotros mismos. Esperamos el próximo juego con el mismo entusiasmo con el que otros esperan una gran cita. Siempre hay un “la semana que viene”, un “cuando se pueda”, un “ese campo hay que jugarlo”.

Y luego está el hoyo 19 del SDCC y de LRCC. Ese espacio que no aparece en ningún scorecard, pero que explica mucho más que cualquier tarjeta. Ahí se conversa sin poses, se recuerda, se exagera, se ironiza, se filosofea sin pretensión. Ahí uno se da cuenta de que compartir es una forma de terapia. Sin diván. Sin recetas. Sin diagnósticos innecesarios.

No es que no tengamos problemas. Los tenemos. No es que el cuerpo no avise. Avisa. Por eso respetamos las emergencias y los chequeos rutinarios. Pero fuera de eso, la vida no se medicaliza, se vive. Y se vive mejor cuando hay propósito, agenda, humor y afectos.

También está la familia. Los hijos, los nietos, los encuentros, los viajes cortos o largos, los escapes posibles. No importa tanto el destino como la ilusión de planearlo. La ilusión es combustible emocional. Mantiene la mente despierta y el ánimo en movimiento.

La ciencia hoy habla de envejecimiento activo, de salud emocional, de vínculos sociales. Nosotros lo practicamos antes de que tuviera nombre. Nos mantenemos útiles, presentes, acompañados. Y eso nos ha ahorrado muchos sillones de consultorio y muchas conversaciones tristes.

Reírnos juntos, compartir mesa, recordar anécdotas, discutir una jugada imposible o una línea mal leída en el green… todo eso es prevención pura. Es salud mental en estado natural.

Tal vez por eso seguimos aquí, funcionales, curiosos, con ganas. No porque el tiempo no haya pasado, sino porque no nos hemos retirado de la vida.

Y mientras haya un próximo tee time, un hoyo 19 y un motivo para juntarnos, seguiremos confirmando algo que ya sabemos:
la amistad, el movimiento y el sentido del humor son el mejor psiquiatra que existe.