La historia de Olivia Farnsworth es excepcional y única en el mundo, al menos según lo conocido hasta ahora. A los 13 años, esta joven ha sido apodada la ‘chica biónica’ a nivel internacional debido a su incapacidad para sentir hambre, sueño o dolor.

Su notoriedad surgió en Huddersfield, Inglaterra, cuando fue atropellada y arrastrada por un vehículo a lo largo de más de 20 metros. Contrariamente a lo esperado, en lugar de experimentar dolor o mostrar angustia, se levantó del pavimento sin inmutarse y preguntó a sus familiares qué había sucedido.

A pesar de tener marcas de neumáticos en el pecho y quemaduras de segundo y tercer grado en las extremidades, los expertos que la atendieron explicaron que su capacidad para relajarse durante el impacto le otorgó una notable flexibilidad en los huesos, lo que contribuyó a su supervivencia.

En el centro de atención médica, los especialistas notaron que su reacción al dolor y otros estímulos era completamente nula. Esto se atribuye a una deficiencia en el cromosoma 6, que contiene un complejo relacionado con la respuesta inmune del organismo.

Su madre, Niki Trepak, explicó que esta condición genética hace que Olivia sea inmune al dolor y carezca de la sensación de peligro. Además, la joven no experimenta hambre, lo que dificulta la aplicación de métodos de persuasión comunes con otros niños.

La rara condición de Olivia se conoce como analgesia congénita y se cree que afecta a aproximadamente 100 personas en todo el mundo, aunque no necesariamente con los tres síntomas (falta de sueño, hambre o dolor).

La ausencia de un gen llamado SCN9A, esencial en la transmisión de señales de dolor desde los nervios periféricos hasta el cerebro, se considera una posible causa de esta enfermedad. Aquellos con analgesia congénita tienen una mutación que impide la expresión de las señales de dolor en el sistema nervioso.

Hasta el momento, no existe un tratamiento específico para esta condición, pero se informa que un equipo de especialistas está investigando las reacciones cerebrales de Olivia para comprender mejor las causas de su insensibilidad al dolor.

En cuanto a su vida actual, se desconoce a qué se dedica Olivia Farnsworth, ya que se retiró de la vida pública a pedido de su madre en 2019. En ese momento, era una niña de 11 años que vivía en el Reino Unido. Además, se ha mencionado que desarrolló una extraña mutación llamada «síndrome de dorso plano», que afecta su capacidad para desarrollar músculo y tejido graso.

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