SALUD.- La cáscara de mango, comúnmente desechada, concentra una alta densidad de nutrientes que ha despertado interés en estudios recientes sobre alimentación y salud. De acuerdo con literatura científica, esta parte del fruto contiene entre 45 % y 78 % de fibra, además de vitaminas A, C, E, K y B6, minerales como potasio y cobre, y antioxidantes naturales, entre ellos polifenoles como la mangiferina y carotenoides.
Especialistas señalan que el alto contenido de fibra favorece la digestión y contribuye a la prevención del estreñimiento. Asimismo, los antioxidantes presentes en la cáscara ayudan a combatir el daño celular asociado al estrés oxidativo, un factor vinculado al desarrollo de enfermedades crónicas. En el ámbito cardiovascular, algunos estudios sugieren que estos compuestos podrían apoyar la reducción del colesterol LDL y los triglicéridos, además de contribuir al control de la presión arterial gracias al potasio.
La mangiferina, uno de los polifenoles más estudiados del mango, ha mostrado propiedades antiinflamatorias, antidiabéticas y un posible efecto protector frente a ciertos tipos de cáncer, aunque los investigadores advierten que estos beneficios se basan principalmente en estudios experimentales y observacionales. En términos de sistema inmunológico, la combinación de vitaminas antioxidantes refuerza las defensas del organismo y participa en la salud de la piel, el cabello y las uñas.
Detalles a tomar en cuenta antes de consumirla
Pese a su valor nutricional, el consumo de la cáscara de mango requiere precauciones. Su textura suele ser más dura y su sabor puede resultar amargo, por lo que no es habitual ingerirla directamente. En la práctica, se utiliza molida en polvo, incorporada a batidos, chutneys o productos horneados. Además, contiene urushiol, un compuesto presente también en el anacardo y la hiedra venenosa, que puede provocar reacciones alérgicas cutáneas en personas sensibles.
Otro aspecto relevante es la seguridad alimentaria. Expertos recomiendan lavar y, de ser posible, remojar el mango antes de consumir la cáscara, con el fin de eliminar residuos de pesticidas y suciedad.
Aunque la cáscara de mango es comestible y rica en nutrientes, su incorporación a la dieta debe hacerse de forma moderada y consciente, especialmente en personas con antecedentes de alergias. Investigaciones adicionales permitirán precisar su impacto en la salud humana y su posible aprovechamiento en la industria alimentaria.
Fuentes:
– Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
– National Institutes of Health (NIH)
– Journal of Food Science and Nutrition
– Harvard T.H. Chan School of Public Health
