La mañana de este viernes, la Guardia Costera de Estados Unidos incautó el buque petrolero Olina en aguas internacionales del mar Caribe, cerca de Trinidad y Tobago. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó la operación y señaló que la embarcación forma parte de la llamada “flota fantasma”, sospechosa de transportar crudo venezolano sujeto a sanciones.

Según el comunicado oficial, el Olina había zarpado de Venezuela cargado de petróleo y navegaba bajo bandera falsa de Timor Oriental, en un intento de evadir la vigilancia estadounidense. La funcionaria destacó que la acción se realizó en estrecha coordinación con el Departamento de Guerra, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, garantizando un abordaje seguro y conforme a la ley.

El Comando Sur de Estados Unidos también confirmó el operativo, subrayando que las fuerzas interinstitucionales enviaron un mensaje claro: “no hay refugio seguro para los criminales”. Noem agregó que estas incautaciones buscan cortar fuentes de financiamiento ilícito, incluyendo actividades vinculadas al narcotráfico, y reafirmó que Washington continuará aplicando sanciones contra los buques que transporten petróleo embargado.

Este hecho se produce en el marco de la decisión de Estados Unidos de mantener un control “indefinido” sobre las exportaciones de petróleo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro. Con la incautación del Olina, ya suman cinco los buques retenidos en las últimas semanas, reflejando la intensificación de la presión estadounidense sobre las rutas marítimas de hidrocarburos en el Caribe.