Este jueves, Estados Unidos oficializó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según informó el Departamento de Salud. La decisión se desprende de la orden ejecutiva firmada el 20 de enero de 2025 por el presidente Donald Trump.

Con esta medida, Washington ratifica que no asumirá la deuda pendiente con la institución y marca un hito histórico en su relación con la agencia sanitaria de la ONU.

La decisión revive un proceso que Trump ya había impulsado durante su primer mandato (2017-2021), cuando acusó a la OMS de una gestión deficiente frente a la pandemia de la covid-19. En esta ocasión, el mandatario reiteró que la organización no ha demostrado capacidad para reformarse ni independencia frente a presiones políticas externas.

En un comunicado, la Casa Blanca sostuvo además que la OMS ha fallado en responder con eficacia a diversas emergencias sanitarias globales y mantiene un esquema de financiamiento que consideran desigual. Washington cuestiona que países con poblaciones más grandes, como China, aporten menos recursos que Estados Unidos, pese a su influencia en la comunidad internacional.

Un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos aseguró que la principal razón de la salida es la percepción de que la OMS «le falló» al país. «Les pagábamos, confiábamos en ellos y nos fallaron, y no asumieron ninguna responsabilidad por su fracaso», afirmó.

Ante las dudas que genera la decisión en términos de cooperación sanitaria global, el funcionario aclaró que Estados Unidos continuará trabajando con los ministerios de salud de otros países, fortaleciendo relaciones bilaterales y utilizándolas de manera «mutuamente beneficiosa», siempre respetando la soberanía nacional.

Estados Unidos se incorporó a la OMS en 1948, a través de una resolución conjunta del Congreso que estableció la posibilidad de retirarse de la agencia, un derecho del que no disponen los demás países miembros.