El Banco Mundial advierte que, aunque se espera un crecimiento del 3.4% en 2024 y del 3.8% en 2025 para las economías de África subsahariana, esta recuperación se considera débil e insuficiente para tener un impacto significativo en la reducción de la pobreza en la región.

A pesar de la mejora respecto al año anterior, factores como la liquidez gubernamental, la deuda insostenible y la desigualdad estructural obstaculizan la reducción de la pobreza en comparación con otras regiones. Además, la persistencia de desastres naturales y conflictos, junto con la incertidumbre económica global, hacen que la recuperación siga siendo frágil.

El crecimiento económico en África subsahariana aún está por debajo de las tasas observadas en la década anterior, y se espera un modesto aumento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en los próximos años, que se asocia con una reducción limitada de la pobreza.

Para abordar este desafío, el Banco Mundial destaca la importancia de fortalecer la capacidad productiva del sector privado para generar empleos de calidad y mejorar la política fiscal. Asimismo, se señala la vulnerabilidad de los presupuestos gubernamentales africanos a las fluctuaciones económicas mundiales, lo que requiere medidas políticas para mitigar futuras crisis.

La inestabilidad política y las tensiones geopolíticas también se identifican como factores que afectan la actividad económica y aumentan el riesgo de inseguridad alimentaria para millones de personas en la región.