Durante la sesión ordinaria de este martes, los legisladores decidieron enviar nuevamente la iniciativa a comisión, prolongando un proceso que se ha convertido en uno de los más controversiales del Congreso Nacional.

La pieza, que estaba prevista para ser conocida en el hemiciclo, fue remitida otra vez a estudio debido a las diferencias que persisten en torno a varios de sus puntos. El nuevo aplazamiento generó reacciones encontradas: diputados de oposición criticaron el retraso y señalaron que la reforma incorpora avances importantes para los trabajadores, mientras que otros atribuyeron la demora a presiones de sectores empresariales que buscan modificar aspectos clave antes de su aprobación.

La incertidumbre aumenta porque el Congreso se acerca al cierre de la actual legislatura, previsto para el 26 de julio. De no aprobarse antes de esa fecha, la iniciativa podría perimir, obligando a reiniciar todo el proceso de discusión y aprobación en una nueva legislatura.