WASHINGTON D.C.- Este lunes comenzaron los trabajos de demolición en una sección del ala Este de la Casa Blanca para iniciar la construcción del salón de baile impulsado por el presidente Donald Trump, un proyecto valorado en 250 millones de dólares. Según testigos y fotografías compartidas con medios internacionales, maquinarias pesadas derribaron ya parte de la estructura, mientras agentes del Servicio Secreto y empleados del Tesoro observaban las labores.

Trump reconoció el inicio del proyecto durante un acto en el Salón Este, señalando que “al otro lado hay mucha construcción en marcha”. En su red social Truth Social, el mandatario afirmó que “por más de 150 años, cada presidente ha soñado con tener un salón de baile en la Casa Blanca”.

El nuevo espacio tendrá alrededor de 90,000 pies cuadrados, lo que duplicará casi el tamaño actual del edificio principal. Aunque Trump había asegurado que la construcción no interferiría con la estructura existente, el ala Este será reemplazada completamente. Esta parte de la Casa Blanca, construida en 1902 y modificada en 1942, era utilizada por la primera dama y su equipo.

Críticas a la construcción

Críticos demócratas, como el gobernador Gavin Newsom y el congresista Darren Soto, calificaron el proyecto como “el salón de los multimillonarios de Trump”, señalando que refleja una desconexión con las prioridades del ciudadano promedio.

El presidente indicó que el nuevo salón tendrá capacidad para 650 invitados y será utilizado para recepciones, cenas de Estado y grandes eventos diplomáticos. El proyecto, según Trump, cuenta con financiamiento privado proveniente de importantes corporaciones como Apple, Amazon, Lockheed Martin y Coinbase, con donaciones de hasta 25 millones de dólares.

La administración informó que se han tomado medidas para preservar objetos de valor histórico durante la demolición. El Servicio de Parques Nacionales, encargado del mantenimiento de los terrenos de la Casa Blanca, no respondió a consultas sobre el alcance exacto de la demolición, aunque había señalado previamente que trabajaría con la administración presidencial y el Servicio Secreto para garantizar la preservación de la residencia más reconocida del mundo.