A pesar de enfrentar una crisis humanitaria debido a la llegada masiva de inmigrantes enviados por gobiernos republicanos de la frontera, Denver sigue recibiendo a estos extranjeros sin restricciones, a diferencia de ciudades como Chicago y Nueva York, que han impuesto limitaciones similares.
Mientras los alcaldes de Chicago y Nueva York han establecido restricciones para los autobuses llenos de migrantes enviados principalmente por el gobernador de Texas, Greg Abbott, el alcalde demócrata de Denver, Mike Johnston, mantiene las puertas abiertas a pesar de reconocer que la situación es financieramente insostenible para la ciudad.
La tensión social y financiera en Denver es evidente, con un aumento en la llegada de inmigrantes venezolanos. Aunque el alcalde reconoce la insostenibilidad financiera de la situación, Denver se ha convertido en la ciudad con el mayor porcentaje per cápita de nuevos inmigrantes venezolanos.
Los senadores federales y congresistas demócratas de Colorado han solicitado la activación del Programa de Alojamientos y Servicios de la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA) para ayudar en la crisis. Hasta el momento, Denver ha destinado casi 40 millones de dólares en fondos propios para proporcionar alojamiento, comida y servicios básicos a los recién llegados, una cifra que se espera que alcance los 180 millones de dólares en 2024.
A pesar de los esfuerzos, la situación se vuelve cada vez más insostenible, y diversas gestiones de ayuda también se están quedando sin fondos. La ciudad se encuentra en una encrucijada, buscando soluciones para afrontar la llegada continua de inmigrantes y la falta de recursos financieros para hacerlo de manera sostenible a largo plazo.
