El 19 de marzo de 2020 quedó grabado en la memoria colectiva de República Dominicana como un día que marcó un antes y un después producto del Covid-19. Esta fecha marcó el inicio de un encierro que transformaría para siempre la vida de millones de personas en el país y el mundo. Marcado por retos, adaptación, lucha y esperanza.

Enfrentando la crisis, se implementaron una serie de medidas y estrategias para hacer frente a la emergencia sanitaria que se desencadenó:

El Toque de queda: implementado el 20 de marzo de 2020, se convirtió en una medida para contener la expansión del virus. Esta restricción se levantó el 16 de febrero de 2022. Durante este período, la población dominicana se vio obligada a permanecer en casa, adaptándose a una nueva realidad y contribuyendo así a frenar la propagación del virus.

Combatiendo el virus: a lo largo del año, se registraron 395,040 casos confirmados de COVID-19 en el país, hasta marzo de 2024. La curva de contagios experimentó altibajos, con un pico en julio de 2020, donde se superaron los 2,000 casos diarios. La vigilancia epidemiológica y el rastreo de contactos jugaron un papel en controlar la propagación del virus y mitigar su impacto en la población.

La campaña de vacunación: en una lucha incansable contra la pandemia, se adquirieron 42.4 millones de dosis de vacunas. Gracias a un plan de vacunación efectivo, se logró inocular a más del 80% de la población. La vacunación masiva se convirtió en un pilar fundamental para la protección de la salud pública y la reactivación económica del país, permitiendo el retorno gradual a la normalidad y la recuperación de la actividad socioeconómica.

Línea de Tiempo – COVID-19 (1 de marzo de 2020 – 19 de marzo de 2024)

El 1 de marzo de 2020 marcó un hito en la historia de República Dominicana con la confirmación del primer caso de COVID-19 en el país, proveniente de Italia. Este evento desencadenó una serie de medidas sin precedentes, incluyendo la declaración de estado de emergencia nacional el 13 de marzo, seguido por el establecimiento del toque de queda el 17 de marzo y el cierre de fronteras el 19 de marzo. Durante los meses siguientes, la nación enfrentó un aumento exponencial de casos, alcanzando un pico en junio con más de 2,000 casos diarios. Sin embargo, a partir de agosto de ese mismo año, comenzó una disminución sostenida de casos, acompañada por la implementación de planes de vacunación masiva que resultaron en la aplicación de 2 millones de dosis en enero y febrero de 2021.

Con el levantamiento del toque de queda en marzo de 2021, se inició una reactivación gradual de la economía y la vida social, continuando con la convivencia con el virus durante todo el año 2022. A medida que avanzó el tiempo, se observó una disminución significativa de casos y muertes en 2023, manteniendo la atención en grupos vulnerables. Hasta marzo de 2024, se ha registrado 395,040 casos confirmados y 7,974 muertes, con más del 80% de la población vacunada.

Investigación científica: avances a pesar de los desafíos

En un contexto inicial de incertidumbre, la investigación científica local sobre el COVID-19 era limitada. Sin embargo, se lograron importantes avances. Estudios exhaustivos sobre el comportamiento del virus, su modo de transmisión y su impacto en la población dominicana.

Se evaluó la efectividad de las medidas de control implementadas, como el toque de queda, el distanciamiento social y el uso de mascarillas. Además, se realizaron análisis detallados sobre el impacto del virus en la salud pública, especialmente en grupos vulnerables.

A pesar de estos logros, aún queda mucho por investigar. Se requieren estudios a largo plazo para comprender las posibles secuelas del COVID-19 y se necesita una inversión en investigación científica para estar preparados ante futuras pandemias.

Adaptación a la «nueva normalidad: la pandemia obligó a la sociedad dominicana a adaptarse a una «nueva normalidad», caracterizada por el teletrabajo, la educación virtual y el distanciamiento social. Esta adaptación no estuvo exenta de desafíos, como la brecha digital, la conciliación entre la vida laboral y personal, y el impacto en la salud mental. Sin embargo, la sociedad demostró una notable capacidad de adaptación, desarrollando nuevas herramientas tecnológicas, fomentando iniciativas de apoyo emocional y fortaleciendo los lazos de solidaridad.

Un tributo a la solidaridad y la esperanza

La comunidad dominicana se volcó en apoyo a los más vulnerables, demostrando una generosidad sin límites. Vecinos, organizaciones sociales y empresas se unieron para brindar asistencia a aquellos que más lo necesitaban, desde alimentos y medicinas hasta compañía y apoyo emocional. En este contexto, el personal médico y sanitario se convirtió en héroes anónimos, dedicando su vida a cuidar a los enfermos y proteger a la población, aun arriesgando su propia salud.

La creatividad y el ingenio también florecieron en tiempos de crisis. Ante la necesidad, surgieron soluciones innovadoras que nos permitieron adaptarse a la nueva realidad. Se desarrollaron aplicaciones para facilitar la comunicación y el acceso a servicios esenciales, se adaptaron los procesos educativos y laborales, y se fomentaron iniciativas para mantener viva la cultura y el entretenimiento.

Este año de desafíos también dejó lecciones imborrables. En primer lugar, la importancia de la salud pública como pilar fundamental para el bienestar de la sociedad. La pandemia resaltó la necesidad de contar con un sistema de salud robusto y accesible para todos, con una inversión en infraestructura sanitaria y formación de personal médico.

Manifestación masiva exigió el levantamiento de las medidas COVID-19

El 6 de febrero de 2022, miles de dominicanos se congregaron en diversas ciudades en una manifestación para exigir el levantamiento de las medidas restrictivas implementadas por el gobierno para contener la propagación del COVID-19. Esta fue convocada por varios sectores sociales, la protesta reflejó el descontento generalizado ante las limitaciones impuestas a la movilidad, la economía y la vida social de la población.

Entre los participantes destacó la presencia de Euric Santizo, un activista reconocido en el país y quien estuvo presente en la manifestación de Santo Domingo y mostró su apoyo a través de las redes sociales, compartiendo imágenes y videos de la protesta.

La manifestación se desarrolló de manera pacífica, con marchas y concentraciones en las plazas públicas de las ciudades principales del país. La amplia cobertura mediática del evento contribuyó a reavivar el debate público sobre la pertinencia de las medidas restrictivas en el contexto de la pandemia. Mientras el gobierno defendía la necesidad de mantener las medidas para proteger la salud pública, la protesta evidenció la diversidad de opiniones en la sociedad dominicana respecto al manejo de la crisis sanitaria. 

10 días después de estas manifestaciones, el 16 de febrero, el presidente Luis Abinader anunció a través de sus redes sociales el levantamiento de todas las medidas COVID-19 en el país, marcando el fin de la crisis. “Esta victoria colectiva fue posible gracias al arduo trabajo y dedicación del personal de salud, incluyendo médicos, enfermeras y todo el personal sanitario. Además, el compromiso y la solidaridad de los dominicanos fueron fundamentales para superar lo peor de la pandemia. Ahora, el país se convierte en un ejemplo para el mundo, demostrando qué juntos podemos enfrentar los desafíos más difíciles”, expresó el mandatario.

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