Un niño vivió completamente solo entre los 9 y los 11 años en un apartamento sin electricidad ni gas, abandonado por su madre, en una pequeña localidad del sur de Francia. Esta semana, la mujer fue condenada a 18 meses de prisión, pero solo cumplirá seis de la condena.

La historia tuvo lugar en Nersac, al sur de Angulema, en el departamento sudoccidental de Carente. Según la investigación de los gendarmes, el niño, entonces alumno de sexto grado, fue dejado a su suerte por su madre, de 36 años, quien tenía la custodia pero vivía con su pareja a unos 5 kilómetros de distancia.

La madre fue procesada por negligencia hacia un menor y poner en peligro su seguridad. Fue condenada el martes pasado a dieciocho meses de prisión, con doce meses en suspenso y seis para cumplir con un régimen de tobillera electrónica.

Aunque la madre negó los hechos durante la investigación y el juicio, los vecinos confirmaron que el niño vivía solo en el departamento. Los gendarmes encontraron una heladera vacía y ninguna señal de que un adulto residiera allí.

A pesar de que la mujer ocasionalmente visitaba al menor en un scooter para darle algo de comida, el niño vivía realmente solo y se alimentaba principalmente de galletas, latas o tomates robados de un balcón vecino.

Aunque el departamento carecía de calefacción y electricidad, el niño asistía a la escuela diariamente, donde obtenía buenos resultados, y los profesores no sospechaban la situación fuera del horario escolar.

A pesar de las condiciones difíciles, el niño, que fue entregado a una familia de acogida el año pasado, se mantuvo sonriente, educado y buen estudiante. Los vecinos solían ayudarlo con alimentos hasta que uno de ellos denunció anónimamente la situación a la policía francesa.