La Navidad, aunque es un tiempo de celebración, tiene una serie de efectos tanto positivos como negativos sobre el bienestar emocional y físico de las personas. Estos efectos han sido estudiados por diversos investigadores, y la ciencia ha identificado cómo las festividades impactan en el cerebro, el cuerpo y las emociones de los individuos.

Esta temporada, sin duda suele generar sentimientos encontrados en muchas personas, debido al estrés que produce las tareas por hacer, las expectativas familiares, la nostalgia de tiempos pasados, la soledad y el balance personal.

La doctora Laura Maffei, endocrinóloga y especialista en estrés, además de directora de Maffei Centro Médico, explica que “Al llegar a final del año nos encontramos a menudo agotados, sumidos en el estrés derivado de las prisas, las compras de regalos, las decisiones sobre con quién pasar las fiestas, el cansancio acumulado y la sensación de no hallarnos en un estado de calma”.

“También es un momento de mayor sensibilidad que a veces predispone a situaciones conflictivas, porque para algunas personas las fiestas, por todo lo que tienen que hacer y planificar, significan niveles más elevados de estrés y de ansiedad”, agregó.

Para algunas personas, especialmente aquellas que viven solas o han sufrido pérdidas, la Navidad puede aumentar el sentimiento de soledad. Un informe del Journal of Social and Personal Relationships encontró que las festividades pueden acentuar la sensación de aislamiento social, especialmente entre los adultos mayores, quienes pueden no contar con el apoyo social necesario durante esta época. Este sentimiento de soledad puede afectar negativamente la salud mental y emocional.

Por otro lado, la Dra. Maffei aseguró que la Navidad influye en la química de nuestro cerebro, ya que se produce la liberación de una serie de hormonas que son neurotransmisores y que cuando las producimos generan emociones.

“En este escenario de fin de año, los neurotransmisores afectados varían según la persona, pero suelen involucrar a la dopamina, la serotonina y el cortisol”. Las dos primeras están relacionadas con la felicidad; el cortisol, con el estrés.

“Hay quienes tienen una predisposición a vivir la Navidad con un espíritu relajado, experimentan una sensación mayor de bienestar, felicidad y compañía. Ellos seguramente contarán con niveles más elevados de serotonina, lo que los ayudará a sobrellevar este período. Por otro lado, la dopamina puede llevarnos a actuar de manera más impulsiva, siendo más propensos a abordar todas las responsabilidades sin dejar nada de lado”, manifestó la doctora Maffei.

Síndrome del villancico

El «síndrome del villancico» es un término coloquial que se utiliza para describir el fenómeno psicológico que algunas personas experimentan durante las fiestas navideñas, en el que los villancicos y otras músicas tradicionales de Navidad generan una respuesta emocional negativa o de agobio. Este malestar puede estar relacionado con una variedad de factores, como la sobrecarga de estímulos, la nostalgia, o incluso la presión social y emocional que acompaña a la temporada navideña.

¿Existe el espíritu navideño?

En cuanto a la existencia del «espíritu navideño», investigadores daneses realizaron un experimento que arrojó resultados fascinantes. Al mostrar imágenes navideñas a un grupo de personas que celebraban la Navidad, se activaron ciertas áreas del cerebro asociadas con la espiritualidad, mientras que este fenómeno no se presentó en aquellos que no tenían una tradición navideña.

El doctor en neurología Alejandro Andersson, explicó el estudio realizado: “Tomaron un grupo de 10 personas que celebraban la Navidad y otras 10 personas que no la celebraban, que no tenían tradición navideña. ¿Qué fue lo que buscaron? Ver el tipo de activación cerebral utilizando un equipo de resonancia magnética funcional. Les presentaron imágenes navideñas y neutrales a estos 20 participantes y después analizaron el tipo de actividad cerebral. Las resonancias magnéticas, además de tener imágenes estáticas brindan imágenes dinámicas que se relacionan con el funcionamiento del órgano. Entonces, encontraron áreas de aumento significativo de la activación en la corteza sensoriomotora, en el córtex premotor y motor primario y en el lóbulo parietal del cerebro de los voluntarios que celebraban la Navidad y tenían asociaciones positivas con ella. Estas áreas cerebrales ya previamente han sido asociadas con la espiritualidad”.

La Dra. Maffei por su parte explicó que este fenómeno no se limita únicamente a la Navidad; ocurre en todas las personas y comunidades que tienen tradiciones festivas vinculadas a aspectos espirituales. Esto nos permite entender cada vez más cómo se interrelacionan disciplinas como la psicología, la neurología y la endocrinología para comprender mejor nuestros fenómenos psíquicos.

Aunque la Navidad se caracteriza por momentos de alegría y unión, la ciencia revela que sus efectos en las personas pueden ser tanto positivos como negativos. Si bien la felicidad y la conexión social aumentan, el estrés, la ansiedad y la soledad afectan a algunos durante estas festividades. Ser consciente de estos efectos puede ayudar a las personas a manejar mejor sus expectativas y disfrutar de una Navidad más equilibrada y saludable.