Santo Domingo, R.D.- Una reciente entrega de autobuses escolares para el trasporte de los estudiante de Haití ha llamado la atención en República Dominicana. Los vehículos asignados por el Estado haitiano a la empresa de transporte escolar DIGNITE tienen un notable parecido con los utilizados en el sistema Transporte Estudiantil Escolar (TRAE), implementado en la Republica Dominicana, un modelo que ha sido duramente cuestionado por su alto costo.

La información fue publicada por la cuenta oficial de Haití en Español (@haitienespanol) el pasado 5 de julio. Según el reporte, el viernes 4 de julio la empresa DIGNITE recibió una flota de 26 autobuses escolares que serán distribuidos en diferentes departamentos del país vecino. La entrega fue confirmada por Didier Benel, director general de DIGNITE, quien ofreció declaraciones sobre el despliegue de las unidades.

¿Influencia dominicana o simple coincidencia?

El notable parecido visual de los autobuses entregados en Haití con los utilizados en TRAE despierta interrogantes:

  • ¿Fueron fabricados por las mismas compañías?
  • ¿Hubo participación de suplidores dominicanos?
  • ¿Se trata de un modelo regional replicado por conveniencia o por acuerdo bilateral?

Hasta ahora, ni el Ministerio de Educación dominicano ni las autoridades haitianas han ofrecido detalles sobre el origen de los autobuses, el monto del contrato o si se trata de una compra estatal, una donación o un acuerdo de cooperación.

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¿Dónde están los autobuses?

En su acostumbrado espacio El Comentario de 7SEGUNDOS, el director de este medio, Euric Santi, advirtió que, si bien el transporte escolar gratuito es una necesidad urgente en países con altos niveles de pobreza infantil, existen serias dudas sobre el destino de los autobuses utilizados en el programa TRAE.

Además, cuestionó públicamente la falta de transparencia en los procesos de adquisición y control de las unidades, y lanzó una interrogante directa.

«¿Cómo yo sé, como ciudadano dominicano, que pago impuestos, que vivo aquí, que tengo cédula, que formo parte de la ciudadanía de este hermoso país, que esos vehículos que llegaron ahí, que trajeron esas empresas, no se le vendieron a la compañía haitiana de transporte escolar?»

Santi también aprovechó para señalar que la opacidad no se limita al programa TRAE, sino que se extiende a otras áreas de la administración pública. Como ejemplo, denunció que un funcionario fue designado en dos cargos públicos al mismo tiempo, lo que constituye una violación directa a la Ley No. 41-08 de Función Pública.

Esta ley establece con claridad que está prohibida la duplicidad de cargos cuando ambos implican jornada completa o remuneración del Estado, reforzando así los principios de exclusividad, transparencia y uso adecuado de los recursos públicos.

La situación plantea muchas preguntas aún sin respuesta:

  • ¿Quiénes son los proveedores de los autobuses en Haití?
  • ¿Cuánto costó esta flota?
  • ¿Hay nexos con empresas contratadas en República Dominicana?
  • ¿Cuál será la duración del programa y su esquema de gestión?

En su intervención, Euric Santi afirmó que el verdadero problema no radica en los montos individuales, como los diez mil millones de pesos asignados al transporte escolar, sino en la ausencia de auditorías, controles y revisiones adecuadas que expliquen con claridad qué ocurre con los recursos del Estado.

Enfatizó en que no existe un seguimiento detallado sobre cómo se ejecutan estos fondos millonarios, lo que genera un vacío de información y abre la puerta a posibles irregularidades.

«Déjame vestirme de socialista, lo importante es el bienestar, que los niños tengan transporte seguro, esa es la inversión social en República Dominicana, diez mil millones de pesos por algo tan estúpido como el transporte, el por qué se lo explicaré en otro video. Diez mil millones de pesos en transporte, está bien, vamos a imaginarnos que eso era necesario. Ahora, ¿cómo yo estoy seguro que eso es una buena inversión?»

Un país endeudado sin resultados visibles

Santi concluyó su intervención puntualizando que, en los últimos 20 años, la deuda externa de la República Dominicana ha alcanzado los 77 mil millones de dólares, sin que exista una explicación clara de en qué se ha invertido ese dinero.

Según expresó, gran parte de los servicios del Estado han sido privatizados, semiprivatizados o entregados, sin que se vea un retorno palpable de esas decisiones para la población.

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