Tras el ataque masivo vivido este jueves, Moscú quedó prácticamente paralizada con más de 520 vuelos cancelados o aplazados en sus principales aeropuertos, mientras columnas de humo negro cubrían el sureste de la ciudad tras los impactos de drones ucranianos contra instalaciones energéticas.

El aeropuerto de Sheremétievo, el más grande de Rusia, fue el más afectado, con más de 110 vuelos cancelados y cerca de 150 reprogramados. La aerolínea Aeroflot pidió a los pasajeros evitar acudir a las terminales para reducir la congestión, mientras las autoridades aéreas trabajan en la reorganización de los itinerarios.

Las explosiones alcanzaron nuevamente el polígono industrial de Kapotnia, donde se ubican refinerías de petróleo estratégicas. El alcalde Serguéi Sobianin confirmó que restos de un dron derribado cayeron sobre un centro comercial cercano y que más de 194 drones fueron abatidos en las últimas horas con destino a la capital.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que en total se interceptaron 555 drones en distintas regiones, incluyendo Bélgorod, Vorónezh, Rostov y la propia Moscú. Aun así, varios aparatos lograron impactar contra infraestructuras críticas, dejando 17 heridos —entre ellos tres menores— y agravando la presión sobre la red energética y logística del país.

La ofensiva aérea ha intensificado el clima de tensión en la capital rusa, donde las autoridades intentan contener tanto el caos en los aeropuertos como los daños en instalaciones industriales clave.