CANADÁ.- Incluso antes del triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Canadá ya comenzaba a restringir su política migratoria. Ahora, organizaciones que trabajan con refugiados temen que las medidas adoptadas tanto en Canadá como en Estados Unidos empujen a los solicitantes de asilo a tomar decisiones desesperadas y arriesgadas.
En un intento por mejorar su posición en las encuestas, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha dado un giro significativo a las políticas migratorias que lo llevaron al poder.
En 2017, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca y la implementación de restricciones migratorias dirigidas a refugiados y ciudadanos de países de mayoría musulmana, Trudeau compartió un mensaje en redes sociales: «A quienes huyen de la persecución, el terror y la guerra, los canadienses les darán la bienvenida sin importar su fe. La diversidad es nuestra fuerza».
Sin embargo, siete años después, los millones de personas que Trump amenaza con deportar si regresa a la presidencia en 2025 ya no recibirán un mensaje acogedor de Trudeau. Por el contrario, el 12 de noviembre, el ministro de Inmigración, Marc Miller, declaró que «la realidad es que no todos son bienvenidos aquí», lo que ha generado preocupación entre las organizaciones que apoyan a migrantes y refugiados en Canadá.
Otras posturas sobre el tema
Loly Rico, fundadora del FCJ Refugee Centre, señaló que el cambio en las políticas de Trudeau es preocupante, pero advirtió que un cambio de gobierno podría agravar aún más la situación. Rico expresó inquietud ante la posible victoria de Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador, conocido por su enfoque populista y quien lidera las encuestas por amplio margen sobre Trudeau.
Desde que Trump ganó las elecciones en 2016, ha aumentado significativamente el número de personas interesadas en solicitar asilo en Canadá. Sin embargo, la frontera canadiense se ha vuelto cada vez menos accesible para los solicitantes de asilo. En 2023, Ottawa renegoció con Washington el acuerdo de «tercer país seguro», cerrando una laguna que permitía a los solicitantes cruzar por pasos irregulares y pedir refugio.
Además, nuevas medidas anunciadas por Canadá obligarán a alrededor de 1.2 millones de residentes temporales a abandonar el país en 2025 y reducirán el número de inmigrantes en un 27 % durante los próximos tres años.
Rico teme que estas políticas lleven a más personas a intentar cruces irregulares entre Estados Unidos y Canadá, particularmente durante el invierno, cuando las condiciones climáticas representan un grave peligro. Recordó el caso de una familia india que murió congelada en 2022 mientras intentaba cruzar la frontera.
La situación podría empeorar aún más debido a la retórica de figuras como Tom Homan, posible «zar fronterizo» de Trump, quien recientemente afirmó que la frontera entre Estados Unidos y Canadá representa un «gran problema de seguridad nacional» y acusó a Canadá de ser utilizada como punto de entrada por personas de países considerados patrocinadores del terrorismo por Washington. Estas declaraciones podrían presionar a Canadá a endurecer aún más sus políticas migratorias.
