La cantante Britney Spears ingresó voluntariamente en un centro de rehabilitación, cinco semanas después de haber sido detenida por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, según reportó la revista People. La decisión, tomada el pasado domingo, forma parte de un proceso orientado a su recuperación personal.
De acuerdo con fuentes cercanas, la artista busca dar un paso firme hacia su bienestar tras un episodio calificado por su equipo como “completamente inexcusable”. El arresto ocurrió el 4 de marzo en el condado de Ventura, California, luego de que las autoridades detectaran un comportamiento errático al volante. Posteriormente, fue liberada y deberá comparecer ante un juez el próximo 4 de mayo.
Su entorno indicó que Spears se mostró arrepentida, especialmente por el impacto en sus hijos, y que cumplirá con los requerimientos legales. Asimismo, allegados trabajan en un plan de apoyo para su estabilidad. La artista, quien en 2021 puso fin a la tutela legal ejercida por su padre, ya había enfrentado episodios similares en el pasado.
