París. – La firma de moda Balenciaga volvió a encender el debate en el mundo del lujo tras lanzar una chaqueta con apariencia desgastada y múltiples roturas, vendida por 950 dólares. La prenda, parte de su nueva colección, se agotó en menos de 24 horas, pese a las críticas que ha generado en redes sociales y entre expertos de moda.

La chaqueta, confeccionada con materiales de alta gama pero diseñada para parecer vieja y deteriorada, forma parte de una tendencia estética que la casa francesa ha impulsado en los últimos años: el “lujo destruido” o “distressed luxury”, donde el desgaste se convierte en símbolo de estilo y exclusividad.

En redes sociales, la prenda dividió opiniones. Algunos seguidores de la marca elogiaron la audacia del diseño y la visión disruptiva de Demna Gvasalia, director creativo de Balenciaga. Sin embargo, muchos otros calificaron la propuesta como una provocación absurda, señalando que “pagar casi mil dólares por algo que parece sacado de la basura” refleja una desconexión entre la moda de lujo y la realidad cotidiana.

No es la primera vez que Balenciaga causa controversia con sus diseños. En ocasiones anteriores, la marca ha lanzado zapatillas, camisetas y accesorios con aspecto sucio o roto, generando reacciones similares. En 2022, su línea de zapatillas “Full Destroyed Sneakers” —que simulaban estar completamente desgastadas— también fue objeto de críticas internacionales.

Para los analistas de moda, este tipo de lanzamientos demuestran el poder de Balenciaga para transformar la polémica en estrategia comercial. La estética del desaliño, antes asociada con el “streetwear”, se ha convertido en una herramienta de comunicación que redefine los límites entre el lujo, la provocación y la ironía.

Mientras tanto, la prenda continúa siendo tema de conversación en redes sociales y foros especializados, reafirmando a Balenciaga como una de las marcas más influyentes —y controvertidas— del panorama de la moda contemporánea.