OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ para 7 Segundos Multimedia.- La vida, en muchos aspectos, se parece a un viaje en velero. Desde que somos jóvenes desplegamos las velas con entusiasmo, dejamos que el viento nos empuje y navegamos mar adentro, seguros de que el horizonte es infinito. Pero como toda travesía, llega un momento en que debemos prepararnos para entrar al puerto. Y para hacerlo con seguridad, hay que saber cuándo bajar las velas.

Uno de los grandes errores de la condición humana es vivir como si fuésemos eternos. Evitamos hablar de la última etapa, no organizamos nuestros papeles, no arreglamos nuestras cuentas ni dejamos claras nuestras voluntades. Creemos que el viento soplará siempre. Pero la creación misma nos recuerda, con avisos sutiles o a veces dolorosos, que llegará el momento de recoger las velas antes de chocar contra el muelle.

Los que hemos tenido la gracia de alcanzar la tercera o cuarta edad sabemos que el viaje ya no se trata de correr olas ni desafiar tormentas, sino de llegar a puerto con serenidad. Es un tiempo para vivir con calidad, dentro de nuestras posibilidades, y no para arriesgarnos en medio de carreteras que ya no nos corresponden. No se trata de rendirse, sino de entender que la sabiduría también consiste en reconocer cuándo es tiempo de soltar, de delegar, de simplificar.

Bajar las velas no es renunciar a la vida, al contrario: es disfrutar lo que queda de viaje con calma y dignidad. Es compartir con la familia, ordenar las memorias, dar gracias por lo vivido y preparar el camino de los que vienen detrás. Es evitar dejar cargas innecesarias a los nuestros y entrar al puerto con la tranquilidad de haber navegado bien.

A mis familiares y amigos que comparten esta etapa conmigo, les digo: no tengamos miedo de bajar las velas cuando sea necesario. No esperemos a que la vida lo haga por nosotros con brusquedad. Replanteemos nuestro tiempo, gocemos lo que nos queda y, sobre todo, aprendamos que llegar al muelle con serenidad y sin choques es un privilegio que se alcanza con humildad, previsión y amor.