Tras el paso del huracán Melissa, el gobierno declaró varias provincias en emergencias para saltar procesos de compras, así como ayudas para sectores agrícolas y agropecuarios, pero… esta no es la primera vez.

SANTO DOMINGO, R.D.- En los últimos cinco años, la República Dominicana ha enfrentado una sucesión de tormentas y huracanes que han puesto a prueba su capacidad de respuesta, transparencia y resiliencia ante catástrofes.

En ese mismo período, el país ha recibido miles de millones de pesos en préstamos, donaciones y créditos aprobados para atender emergencias y fortalecer su infraestructura ante los efectos del cambio climático. Sin embargo, cada temporada ciclónica vuelve a revelar la misma realidad: la nación aún no está preparada para resistir el impacto de la lluvia y el viento.

Por demás, en cada tormenta se toman ayudas especiales para mitigar el impacto de las mismas, asistir a agricultores y cuidar la seguridad alimentaria. Sin embargo, cada fenómeno climático ha traído sus interrogantes.

Tormentas que marcaron el inicio de la década

El 2020 trajo consigo dos tormentas que azotaron al país. La primera, Isaías, impactó la zona Este el 30 y 31 de julio, dejando una persona fallecida, más de cinco mil evacuados, inundaciones y daños considerables a la agricultura.

El gobierno del entonces presidente Danilo Medina envió raciones de alimentos, colchonetas, agua y materiales de prevención contra el COVID-19, en una operación de emergencia que abarcó todas las provincias bajo alerta.

Pocas semanas después, el 23 de agosto, llegó la tormenta Laura, ya bajo la gestión del presidente Luis Abinader. Este fenómeno causó tres muertes y provocó la evacuación de 3,375 personas; unas 775 viviendas fueron afectadas y más de un millón de usuarios quedó sin electricidad.

Además, en la región Sur resultaron afectadas más de 50 mil tareas sembradas de plátanos, guineos y otros cultivos, lo que provocó una disminución en la producción y un aumento en los precios de varios alimentos de la canasta básica. También se sufrieron daños los sistemas de drenaje y de riego, y se deterioraron los cultivos de ciclo corto. De igual manera, la ganadería y la producción pecuaria nacional sufrieron importantes pérdidas.

Según la web oficial del Ministerio de la presidencia, para mitigar los daños ocasionados por Laura, se distribuyeron 79,622 raciones alimenticias, sábanas, colchonetas, fardos de agua y Kit de protección del virus Covid-19, entre las provincias más afectadas.

La Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Barrial (CPADB), encabezada por Rolfi Domingo Rojas Guzmán, se encargó de entregar a las familias damnificadas del sector Los Ríos del Distrito Nacional, ayudas económicas con montos que iban desde RD$6,000.00 hasta RD$20,000.00, por familia según la cantidad de miembros.

Mientras que el Ministerio de Agricultura dispuso el envío de ayuda técnica y de maquinaria pesada, como tractores, palas mecánicas, rodillos y camiones, a las zonas vulnerables para rehabilitar caminos rurales, limpiar canales de riego y recoger escombros, con el objetivo de ayudar a los agricultores a recuperarse y permitir la salida de sus productos al mercado.

Asimismo, destinó un fondo especial del Banco Agrícola, que entró en vigencia de manera inmediata, con la intención de brindar soporte a los productores ante las pérdidas provocadas por la tormenta.

El equipo de Agricultura trabajó con 657 brigadistas, quienes colaboraron en la rehabilitación de las plantaciones de las zonas afectadas. En diciembre del mismo año, el gobierno les entregó una compensación económica equivalente a cinco millones 831 mil pesos, por la labor realizada.

En apoyo a los esfuerzos de las autoridades para atender a la población afectada por el paso de esta tormenta, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó una cooperación financiera no reembolsable de hasta 500 mil dólares (unos RD$30 millones). Según palabras del entonces presidente de la institución, Dante Mossi, este convenio fue firmado con el objetivo de ofrecer respuesta a las emergencias que los países necesitan a fin de brindar asistencia a las poblaciones más vulnerables.

El Gobierno, además, para ayudar a 11 familias que perdieron sus hogares tras el derrumbe de una cañada en el sector La Yuca, en los Ríos, les suministró viviendas temporales, con los costos asumidos, y la promesa de nuevos apartamentos. Dicha promesa se hizo casi visible dos años después, cuando el Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (MIVED), anunció la construcción de 50 unidades de apartamentos en el sector ya mencionado.

A pesar de las expectativas, en agosto de este año 2025, las familias manifestaron que aún no habían recibido los apartamentos y que la última vez que recibieron la ayuda para el pago de las viviendas temporales, fue en diciembre del año pasado.

Otros fenómenos atmosféricos: Elsa, Fred y Fiona

Durante 2021, las tormentas Elsa y Fred dejaron cuatro fallecidos, 2,602 desplazados y graves daños a viviendas e infraestructuras públicas. El gobierno envió a las zonas más vulneradas alimentos cocidos y fundas con productos alimenticios crudos, frazadas, colchonetas, sábanas y otros artículos esenciales.

El 2022 fue un año más severo. De los 16 fenómenos que pasaron por el país, ocho fueron huracanes, entre ellos Fiona, el más devastador, que tocó tierra dominicana el 19 de septiembre, con vientos huracanados que destruyeron viviendas, dejaron sin agua a más de un millón de personas y colapsaron puentes y acueductos. Los daños superaron los RD$20 mil millones, según datos oficiales.

El Gobierno reconstruyó más de 8,300 viviendas, entregó más de 261 mil raciones cocinadas y destinó RD$2,500 millones al Banco Agrícola para créditos a tasa cero y para la entrega de diversas plantas y semillas con el fin de recuperar la producción agrícola.

En noviembre de ese mismo año se activó un Bono de Emergencia de RD$5,000 para 35 mil familias afectadas y un bono adicional de RD$1,500 para damnificados por las lluvias torrenciales del 4 de noviembre en Santo Domingo y el Distrito Nacional. En total, esa asistencia representó más de RD$539 millones en transferencias directas.

Emergencias, excepciones y la regulación de contrataciones

Tras el paso de Fiona, el Gobierno dominicano declaró emergencia nacional en las provincias afectadas, mediante el Decreto 537-22, lo que permitió activar procedimientos de excepción para compras y contrataciones urgentes.

En ese contexto, la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP) emitió la circular DGCP44-PNP-2022-0005, que estableció pautas para la ejecución de estas adquisiciones durante el estado de emergencia.

La circular señala que los procedimientos excepcionales se aplican solo en circunstancias de fuerza mayor, terremotos, inundaciones, huracanes, de conformidad con la Ley 340-06. El documento advierte que estos procesos, aunque simplificados, “no son una violación a la ley siempre que cumplan los principios rectores”, como eficiencia, economía, razonabilidad y publicidad. Las instituciones autorizadas deben garantizar la publicación de las bases vía portal transaccional o página web; no se puede adjudicar automáticamente a una sola oferta exorbitante sin justificación, y se debe designar un equipo para elaborar un informe de cierre al finalizar la emergencia.

Este mecanismo explica por qué muchas mejoras o reparaciones tras Fiona, no aparecen en los procesos de licitación tradicional: se realizaron como compras bajo excepción de emergencia nacional.

2023: un año de lluvias, derrumbes y promesas

El 18 de noviembre de 2023, lluvias torrenciales provocaron el colapso del muro lateral del paso a desnivel en la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez, en Santo Domingo.
El derrumbe aplastó varios vehículos y dejó al menos nueve personas fallecidas. La tragedia desató una ola de críticas sobre el mantenimiento y la supervisión de las infraestructuras urbanas.

Meses después, el Ministerio de Obras Públicas anunció una inversión de RD$400 millones para reparar ese tramo y dar mantenimiento a otros pasos a desnivel del Distrito Nacional que tenían el mismo diseño que el que colapsó.

El paso a desnivel fue reabierto al tránsito en marzo de 2024, según informaciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el trabajo de reconstrucción fue realizado por la empresa Ingeniería Estrella, y tuvo una inversión aproximada de RD$250 millones.

En la página oficial de compras y contrataciones, se puede verificar que el MOPC realizó 11 licitaciones como procesos de excepción con un total aproximado de RD$7 mil millones. Las dos con totales más altos son los procesos MOPC-MAE-PEEN-2023-0028, con un total de RD$5,923,026,280.31 y MOPC-MAE-PEEN-2023-0029, con un total de RD$1,516,540,933.82, ambas con la descripción «Construcción y Reconstrucción de Infraestructuras Viales que fueron afectadas por el paso del disturbio tropical número 22» corresponden a la etapa I y II respectivamente.

Más préstamos, más promesas

El año 2024 comenzó con nuevos anuncios de inversión y créditos. El Gobierno informó la reparación de infraestructuras afectadas y, en marzo, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó un préstamo de US$200 millones para acción climática.

A finales de año, la Cámara de Diputados aprobó tres créditos totales por US$625 millones para enfrentar el cambio climático y apagones, y otros US$445 millones para saneamiento de cañadas e infraestructura.

¿Cuántos préstamos era necesario aprobar para combatir las problemáticas del país?

2025: la tormenta Melissa revive las alarmas

A finales de octubre de 2025, la tormenta Melissa volvió a poner a prueba al país. Aunque su ojo no pasó directamente sobre el territorio dominicano, sus lluvias intensas y persistentes saturaron los suelos ya debilitados y causaron inundaciones, deslizamientos y daños en viviendas, carreteras y cultivos.
El evento dejó comunidades incomunicadas y volvió a mostrar que, pese a los miles de millones recibidos para la acción climática, el país sigue vulnerable.

Según informaciones oficiales, los préstamos anteriores iban a utilizarse para mitigar el impacto que pudiera ocasionar cualquier fenómeno atmosférico que impactara al país. ¿Qué pasó, si aún el país sigue sin una infraestructura capaz de soportar fenómenos meteorológicos de mediana intensidad?

Las inundaciones ocasionadas por Melissa dejan claro que, pese a los miles de millones solicitados en préstamos —los cuales, a su vez, fueron recibidos—, no lograron la precaución necesaria para disminuir los posibles daños.

¿A dónde ha ido el dinero?

Según los informes oficiales, los préstamos, las ayudas internacionales y fondos nacionales han sido utilizados para reconstrucción, asistencia humanitaria y apoyo económico a las zonas afectadas. Sin embargo, la falta de informes consolidados por año, fenómeno o tipo de gasto impide determinar con precisión la cantidad de dinero que llegó realmente a las familias damnificadas y cuánto se invirtió en posibles soluciones duraderas.

Entidades como el Banco Mundial, el BID, el BCIE y la CAF han destinado recursos para fortalecer el país ante el cambio climático. Sin embargo, los daños ocasionados por la tormenta Melissa evidenciaron que ciertas infraestructuras siguen siendo vulnerables y que los impactos de los fenómenos meteorológicos recientes afectaron de manera significativa a varias regiones del país.

El dinero ha llegado, los anuncios se han hecho y las cifras se han multiplicado, pero la pregunta que persiste, aún sin respuesta clara, es si los recursos han llegado realmente a donde más se necesitan y si los fondos no utilizados se mantienen en reserva o se diluyen en nuevos créditos.

La deuda pendiente: Falta de resultados

A pesar de los millonarios préstamos y las inversiones anunciadas, la República Dominicana sigue exhibiendo una fragilidad preocupante frente a cada tormenta. Las emergencias se atienden, pero no se previenen.

El colapso del paso a desnivel en 2023, las inundaciones recurrentes y los daños de Melissa son recordatorios de que el país no solo necesita dinero, sino planificación, supervisión y transparencia real.
Porque, al final, no basta con tomar préstamos: se debe fortalecer el país ante las miles de problemáticas que afectan día a día, para lo cual se destinan millones y millones que parecen ir a un barril sin fondo.