ALEMANIA.- El ministro de Estado de Cultura de Alemania, Wolfram Weimer, prohibió el uso de lenguaje inclusivo en los documentos internos, comunicaciones y discursos de todos los departamentos bajo su jurisdicción, que suman unos 470 empleados. La medida excluye asteriscos, plurales desglosados y símbolos como «@» para expresar neutralidad de género. Weimer instó a los 15 ministerios federales, medios públicos, el sistema educativo y las instituciones culturales a adoptar la misma política, aunque la mayoría no ha manifestado intención de seguirla.

«Las reglas del idioma alemán se aplican a partir de ahora al Comisionado de Cultura y Medios de Comunicación en la Cancillería», declaró. Explicó que en sus dependencias ya no se usa género neutro en cartas o correos y que el saludo oficial será «Estimados damas y caballeros», en línea con el Consejo de Ortografía Alemana. Enfatizó que, en privado, cada persona es libre de expresarse, pero que «el género forzado de ninguna manera refleja cómo habla la gran mayoría» y que «profundiza la división de nuestra sociedad».

Weimer, hijo de un profesor de alemán, ha desarrollado su carrera en medios y proyectos editoriales. En su opinión, las intervenciones lingüísticas deliberadas «dañan la belleza de nuestro lenguaje» y amenazan «nuestra cultura lingüística en esta tierra de poetas y pensadores».

Alineamiento de la Alemania con el lenguaje Inclusivo

La prohibición se alinea con directrices de 2006 de los ministerios del Interior y Justicia que desaconsejan símbolos de género. Ministerios como los de Economía, Agricultura, Interior, Justicia, Investigación y Asuntos Digitales ya aplicaban esta norma. Un portavoz de Agricultura señaló que «las normativas de lenguaje neutro de género se consideran actualmente contrarias a la ortografía». En Exteriores, se indicó que el lenguaje debe ser «orientado al destinatario».

Fuera del gobierno, la medida ha generado críticas. Partidos progresistas y activistas LGTBIQ+ la calificaron de «retroceso simbólico» que «invisibiliza a personas no binarias y trans». El diputado verde Erik Lehmann acusó a Weimer de actuar como «misionero cultural». La Asociación de Periodistas Alemanes habló de «grave extralimitación de competencias». La plataforma Campact reunió más de 75,000 firmas para exigir la revocación, defendiendo que «la diversidad debe ser visible y respetada».