El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo, en medio de la crisis política desatada por la intervención de Ueno Bank y pocas horas antes de que el Congreso debatiera someterlo a un juicio político.
La salida del mandatario se produce tras los cuestionamientos por sus antiguos vínculos empresariales con el Grupo Vázquez, propietario de la entidad financiera, que fue intervenida por el Banco Central paraguayo debido a problemas de solvencia.
La situación generó preocupación entre millones de clientes que quedaron sin acceso a sus servicios bancarios, así como por los fondos públicos que la institución administraba. El escándalo también provocó investigaciones de la Fiscalía sobre las operaciones del banco y la detención de varios de sus directivos.
Tras la dimisión, el vicepresidente Pedro Alliana figura como sucesor constitucional, aunque la renuncia debe ser aceptada por el Congreso para formalizar el cambio de mando.
