OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ, para 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- Hoy, 24 de septiembre, los dominicanos celebramos a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona espiritual de nuestra República Dominicana.
Muchos acudiremos a ella para pedir protección, salud, paz y bienestar.
Pero quizás hoy debamos hacer algo diferente.
En lugar de pedir solamente milagros, podríamos presentarle también nuestras debilidades como nación.
Virgen de las Mercedes:
Te presentamos un país que ha avanzado, pero que todavía tiene demasiadas deudas consigo mismo.
Te presentamos nuestras escuelas, donde todavía hay niños que esperan una educación capaz de abrirles verdaderamente las puertas del futuro.
Te presentamos nuestros hospitales y nuestros enfermos, para que la salud nunca dependa de influencias, recursos económicos o conexiones.
Te presentamos nuestros barrios cuando falta el agua, cuando se va la electricidad y cuando los servicios que deberían ser normales todavía se reciben como si fueran favores.
Te presentamos nuestras calles, nuestros tapones, el desorden urbano y esa costumbre peligrosa de pensar que las leyes son excelentes… siempre que las cumplan los demás.
Te presentamos la corrupción, pero también nuestra tolerancia hacia ella.
Porque es fácil indignarnos ante millones desaparecidos y guardar silencio ante la pequeña ventaja que alguna vez buscamos para nosotros mismos.
Te presentamos nuestra justicia
Dale fortaleza para que nunca conozca apellidos, fortunas, amistades, padrinos ni colores políticos; que conozca solamente hechos, pruebas y leyes.
Te presentamos nuestros políticos, de todos los partidos.
Que recuerden que gobernar no es administrar popularidad, sino responsabilidades; que la oposición comprenda que oponerse no significa desear que al país le vaya mal, y que quienes gobiernan entiendan que ganar unas elecciones no convierte la crítica en enemistad.
Te presentamos también a nuestros empresarios, profesionales, trabajadores, maestros, periodistas y ciudadanos.
Porque sería demasiado cómodo colocar todos nuestros males en el Palacio Nacional y declararnos inocentes los demás.
La República Dominicana también somos nosotros.
Te presentamos a Haití, nuestro vecino sufriente, y nuestra frontera.
Concédenos humanidad sin ingenuidad, solidaridad sin renunciar al orden y firmeza sin perder la compasión.
Te presentamos nuestros campos, nuestras costas, nuestros ríos y nuestras ciudades, porque durante demasiado tiempo hemos confundido desarrollo con construir y progreso con consumir.
Y finalmente, Virgen de las Mercedes, te presentamos algo que probablemente sea nuestra petición más difícil:
ayúdanos a dejar de esperar que otro dominicano cambie primero.
Porque llevamos décadas reclamando mejores gobiernos, mejores instituciones, mejores servicios y mejores ciudadanos.
Quizás ha llegado el momento de preguntarnos también:
¿Somos nosotros mejores ciudadanos?
Hoy no te pedimos que resuelvas mágicamente nuestros problemas.
Te pedimos sabiduría para reconocerlos.
Valor para enfrentarlos.
Humildad para admitir nuestra parte de responsabilidad.
Y voluntad para corregirlos.
Que dentro de cuarenta años nuestros nietos no tengan que seguir rezando exactamente por las mismas debilidades que nosotros presentamos hoy ante ti.
Nuestra Señora de las Mercedes, protege a la República Dominicana, pero, sobre todo, ayúdanos a merecer el país que tantas veces te pedimos.
Amén.
24 de septiembre de 2026
Día de Nuestra Señora de las Mercedes
