La propietaria del restaurante Hambre de Pollo denunció públicamente los elevados montos que, según afirmó, se le están exigiendo por concepto de derechos de autor debido a la reproducción de música ambiental en su establecimiento.
La empresaria aclaró que reconoce y respeta la legislación sobre propiedad intelectual, pero cuestionó que las tarifas aplicadas sean proporcionales a la realidad económica de los pequeños y medianos negocios del país.
“Yo soy escritora y conozco y respeto los derechos de autores, pero eso no es lo que está en cuestión. Yo estaba esperando esta visita, pero lo que más me genera impotencia es ver la magnitud de un cobro como este para un negocio como el nuestro”, manifestó.
Explicó que los negocios formales deben asumir numerosos compromisos económicos, entre ellos impuestos, pagos a la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), alquileres y proveedores.
“Yo tengo que entender y tengo que cumplir con los pagos de TSS, de impuestos, de proveedores, de alquiler, de una lista interminable de compromisos”, expresó.
La propietaria sostuvo que no se opone a pagar por el uso de música en su restaurante, pero consideró que el monto exigido debería tomar en cuenta las características y el tiempo de operación del establecimiento.
“Yo entiendo que si utilizamos música tiene una responsabilidad, pero una cosa es pagar un monto razonable, que estoy dispuesta a hacerlo, y otra muy diferente es pagar un dineral por una música ambiental en un restaurante que apenas tiene un año”, afirmó.
La empresaria también cuestionó las condiciones que enfrentan quienes deciden emprender y mantener sus negocios dentro de la formalidad en República Dominicana.
“¿Hasta dónde se supone que podemos aguantar? Y la verdad es que yo siento que es como un castigo para la gente que quiere emprender y hacer las cosas bien hechas, porque mientras más formal tú quieres hacer las cosas, más difícil te la ponen”, señaló.
Finalmente, reiteró que está dispuesta a cumplir con las obligaciones correspondientes, pero pidió que se establezcan cobros que sean razonables y acordes con la realidad de los pequeños negocios.
“Yo quiero pagar lo que corresponda, señores, pero así no vamos a poder, la verdad”, concluyó.
