Los creadores de Nyla Stone, una cantante virtual generada 100% por inteligencia artificial, amenazaron con demandar a una influencer real (conocida en redes como Fer o Ferco) por supuestamente «imitar» la estética, el contenido y el estilo del avatar sintético. El chiste se cuenta solo: la modelo de IA es físicamente idéntica a la creadora humana.
Según reportes que están inundando los feeds de TikTok e Instagram, el equipo legal detrás de Nyla Stone afirma que los videos de la influencer chilena confunden a la audiencia y sabotean el negocio del personaje virtual. Le exigen frenar su contenido porque, según ellos, es un «plagio» de la identidad de la cantante artificial.
La osadía de la amenaza de tomar acciones legales en contra de la influencer desató una ola masiva de memes, críticas y hate en internet. La comunidad digital saltó de inmediato con la contradicción obvia: los desarrolladores pretenden privatizar rasgos humanos usando un software que, para existir, tuvo que entrenarse robando e imitando miles de fotos de personas reales sin costo alguno.
El vacío legal es real: Actualmente, las leyes internacionales no están ni cerca de prepararse para esto. No existe un marco jurídico que le otorgue «derechos humanos» o de imagen a un montón de código frente a una persona real.
La guerra por el ‘feed’: Este caso destapa una tendencia más densa que ya se comenta en canales como el de Eliot Media en TikTok: las agencias están intentando reemplazar a los creadores de carne y hueso con avatares «perfectos» controlados al 100% por marcas, buscando banear de paso a la competencia humana.
La polémica apenas arranca, pero deja una pregunta incómoda en el aire: en el internet del futuro, ¿los humanos tendremos que pedirle permiso a los algoritmos para parecernos a nosotros mismos?
