OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- Hoy, con motivo de la Asamblea General del Santo Domingo Country Club (SDCC), deseo expresar mis más sinceras felicitaciones a su presidente, José Santaelises , a los integrantes de la Junta Directiva, al Comité de Pasados Presidentes, a los Miembros Eméritos y, sobre todo, a cada uno de los socios que han hecho posible que esta prestigiosa institución llegue a celebrar 106 años de vida institucional, desde su fundación en 1920.
Pocas organizaciones privadas dominicanas pueden exhibir una trayectoria tan larga, tan sólida y tan respetada. El SDCC ha sido mucho más que un club deportivo: ha sido un espacio de encuentro, amistad, integración familiar y formación de valores para varias generaciones de dominicanos.
A lo largo de más de un siglo, sus campos de golf, sus áreas deportivas y sociales, y sus hermosas instalaciones han sido escenario de innumerables historias, amistades y recuerdos imborrables.
Como toda institución centenaria, el Club también ha enfrentado momentos difíciles. Quizás uno de los episodios más dolorosos de su historia fue la venta de parte de sus terrenos para hacer frente a compromisos financieros. Aquella decisión, producto de circunstancias excepcionales, limitó el crecimiento futuro de áreas tan importantes como el golf.
Sin embargo, las grandes instituciones aprenden de sus experiencias. De esa lección nació uno de los mayores aciertos en materia de gobernanza: establecer que ningún activo estratégico del Club pueda ser enajenado sin la aprobación de la Asamblea y la participación de los Miembros Eméritos. Ese candado institucional protege hoy el patrimonio del SDCC y garantiza que decisiones de esa magnitud solo puedan adoptarse con el mayor consenso posible.
Esa capacidad de aprender, corregir y fortalecerse explica por qué el Santo Domingo Country Club continúa evolucionando. Sus constantes procesos de modernización, el cuidado de sus instalaciones y la visión de sus directivos han permitido que siga siendo un referente nacional de buena administración y responsabilidad institucional.
Hoy el SDCC no solo preserva su historia; también construye su futuro.
Que estos 106 años sirvan para renovar el compromiso de todos sus socios con los principios que le dieron origen: la amistad, la ética, el respeto, la vida familiar y el sentido de pertenencia.
Mi reconocimiento a la actual Junta Directiva por su trabajo y dedicación, y mis mejores deseos para que continúen conduciendo esta institución con prudencia, transparencia y visión de futuro.
¡Larga vida al Santo Domingo Country Club!
Que siga siendo ejemplo de institucionalidad, unidad familiar, excelencia deportiva y orgullo para la sociedad dominicana durante muchas generaciones más.
