Un accidente doméstico con una piscina terminó poniendo en entredicho la atención médica en un hospital de Arizona, Estados Unidos, luego de que un niño de 18 meses fuera declarado muerto a pesar de presentar signos vitales.

El hecho ocurrió en febrero de este año, cuando Vincent Lorenzo Fiordilino cayó en la piscina del patio de su casa en la ciudad de Gilbert y fue encontrado inconsciente. Su padre le practicó maniobras de primeros auxilios mientras llegaban los servicios de emergencia.

El niño fue trasladado al hospital Dignity Health Mercy Gilbert Medical Center, donde un médico certificó su fallecimiento por ahogamiento alrededor de las 6:20 de la tarde. Sin embargo, el reporte policial señala que una enfermera advirtió al doctor que el menor aún tenía pulso, observación que fue descartada. Agentes presentes también aseguraron haber visto movimientos corporales y escuchado jadeos, lo que el médico interpretó como respiración agónica, un reflejo posterior a un paro cardiorrespiratorio, manteniendo la decisión de declarar la muerte y ordenar el traslado a la morgue.

El cuerpo fue colocado en una bolsa y permaneció allí por más de cinco horas. Cuando personal del Servicio Médico Forense del condado de Maricopa abrió la bolsa para trasladarlo, descubrieron que el bebé seguía respirando. De inmediato solicitaron asistencia médica y el niño fue llevado nuevamente a urgencias, para luego ser trasladado en helicóptero al Phoenix Children’s Hospital.

Aunque Vincent sobrevivió, su familia informó que sufrió daño cerebral severo y permanente, presuntamente por el tiempo que pasó sin recibir la atención adecuada tras el accidente. Los parientes han iniciado una campaña para recaudar fondos que permitan cubrir los elevados gastos médicos, mientras las autoridades investigan las decisiones tomadas durante su atención inicial.