Este jueves, tras las intensas lluvias registradas, las calles de Nueva York sufrieron de inundaciones repentinas que paralizaron buena parte de la ciudad. En cuestión de horas, se acumularon más de 15 centímetros de agua, lo que obligó al cierre del Long Island Expressway y a la suspensión de la línea F del metro.
Barrios como Queens y Brooklyn fueron los más afectados, con calles y vehículos sumergidos debido al colapso de los sistemas de drenaje. Aunque no se registraron heridos de gravedad, el evento expuso nuevamente las debilidades de la infraestructura urbana frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.
El alcalde activó protocolos de emergencia y brigadas de respuesta rápida trabajan en la recuperación, mientras especialistas advierten que la ciudad deberá reforzar sus sistemas de drenaje y planificación para enfrentar futuros episodios de lluvias torrenciales.
