El exmilitar ruso Rustam Nabiev ha marcado un antes y un después en la historia del alpinismo mundial. Con ambas piernas amputadas y sin utilizar prótesis, alcanzó la cima del Monte Everest únicamente con la fuerza de sus brazos y el apoyo de un piolet, convirtiéndose en el primer hombre en lograrlo bajo esas condiciones.

La hazaña, realizada el día de su cumpleaños número 34, se extendió durante una semana de ascenso extremo en la vertiente nepalí. Nabiev, que desde 2021 se ha dedicado a conquistar las cumbres más altas del planeta, cumplió así el sueño de llegar al techo del mundo, un reto que parecía imposible.

Su historia está marcada por la tragedia: hace más de una década sobrevivió al derrumbe de un cuartel militar en Siberia, accidente que le costó ambas piernas. Lejos de rendirse, transformó su vida en un ejemplo de superación, dedicándose a las montañas y completando varias de las Seven Summits, como el Elbrus en Europa, el Kilimanjaro en África y el Aconcagua en Sudamérica.

En el Everest, Nabiev rechazó la opción de sobrevolar la peligrosa cascada de hielo del Khumbu en helicóptero, prefiriendo recorrerla con sus propias manos. “Quiero llegar con honestidad, con mis fuerzas”, expresó antes de iniciar el tramo más difícil.

Su llegada a los 8.849 metros fue acompañada de un mensaje que desplegó en la cima: “Para quienes pensaban que después de una caída la vida terminaba”. Con ello, Nabiev quiso dejar claro que su ascenso no es solo un logro deportivo, sino un símbolo de resistencia y esperanza para quienes enfrentan adversidades.