OPINIÓN, ARGENIS SÁNCHEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- En un mundo profundamente globalizado, estamos siendo testigos del resurgimiento de la realpolitik por parte de las grandes potencias. Este retorno a las prácticas realistas de control y dominio plantea graves problemas, especialmente para los países dependientes que quedan atrapados en medio de tensiones ajenas.

Un gran golpe a la economía mundial

Un ejemplo crítico es el caso del Estrecho de Ormuz se puede observar, como las decisiones de
una nación soberana pueden impactar en la mesa de cada ciudadano del mundo. Irán, basándose
en su derecho soberano, ha tomado como medida el cierre de este paso marítimo o imponer
peajes. Sin embargo, más allá de la legalidad territorial, una acción de este tipo desencadenaría
consecuencias económicas inmediatas, desde el aumento en los precios en los combustibles,
hasta cada producto básico, produciendo con esto desestabilización de las cadenas de suministro
globales.

Los ciudadanos del mundo no podemos ser espectadores pasivos ante estos nuevos desafíos que
afectan directamente a todos los consumidores. Poner en riesgo la economía mundial mediante el
bloqueo de arterias comerciales estratégicas es un retroceso que la humanidad no puede
permitirse, la diplomacia debe ser el único camino, también es una necesidad de supervivencia
global.