Dedicado a Jesús María Troncoso Ferrúa, compañero de golf y del hoyo 19
OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- La reciente discusión pública sobre la autoría de “Por amor” vuelve a colocar sobre la mesa una deuda histórica que muchos consideran pendiente con don Manuel Troncoso. Durante décadas, el país ha cantado esta obra como parte de su patrimonio sentimental, sin detenerse a cuestionar si el reconocimiento otorgado reflejaba realmente la verdad de su origen.
Hoy, investigaciones documentales y análisis académicos reabren un debate que, más que una polémica, debería asumirse como una oportunidad de justicia histórica. Cuando se habla de creación artística, el crédito no es un detalle menor: es la esencia del legado, el respeto al trabajo intelectual y el derecho de un autor a ocupar el lugar que le corresponde en la memoria cultural de su país.
En este contexto, cobra especial relevancia la investigación del académico español José María Paz Gago, presentada ante la Academia de Ciencias de la República Dominicana, quien avaló con documentos, reseñas periodísticas y análisis comparativos la tesis de que la letra de “Por amor” pertenece a Manuel Troncoso. Su estudio incorpora pruebas documentales, entre ellas la aparición de los versos originales en un folio fechado en junio y vinculado al Hotel Embajador, documento cuya autenticidad fue validada por un perito en grafología forense. Para el investigador, este hallazgo constituye una evidencia documental “irrefutable” de que la letra de la emblemática canción es obra de Troncoso.
El análisis comparativo del experto también se apoyó en la revisión de textos escritos por ambos autores. El estudio identifica coincidencias estilísticas, lingüísticas y poéticas entre la letra de “Por amor” y otros textos de Troncoso, incluyendo discursos de la década de 1964-1969, donde se observa una clara continuidad lírica y temática. Estas coincidencias, según el investigador, contrastan con diferencias sustanciales respecto a las letras atribuidas a Rafael Solano.
Importa subrayar que el propio Paz Gago ha sido enfático en aclarar que su investigación no pretende disminuir el enorme legado musical de Rafael Solano. Por el contrario, distingue entre la grandeza del compositor y la autoría específica de la letra, señalando que reconocer a Troncoso no resta méritos a Solano como músico, sino que contribuye a precisar la verdad histórica.
Para la familia Troncoso, esta no es una discusión teórica ni académica; es una causa profundamente humana. Se trata del honor de un padre, de un creador y de un dominicano cuya contribución habría quedado en la sombra durante demasiado tiempo. Reconocer su autoría no restaría valor a nuestra música; por el contrario, la engrandecería, al demostrar que la verdad y la justicia también forman parte de nuestro patrimonio cultural.
Las canciones sobreviven al tiempo, pero la justicia histórica no debería tardar tanto en llegar. Si la evidencia documental, pericial y académica apunta a Manuel Troncoso, lo correcto es reconocerlo sin reservas. Porque el país que canta con orgullo su música también debe tener el valor de honrar a quienes la crearon.
