OPINIÓN, MARCELO RIVERA.- En el marco de las eternamente fallidas relaciones entre República Dominicana y Haití siempre he notado como los dominicanos insisten en adoptar términos que los sedan ante la realidad que enfrenta su país. Entre estos términos, uno de los más inquietantes es el de «invasión pacífica».
Unas preguntas para quienes insisten en usar ese término. ¿Es pacífica la perdida de mano de obra dominicana? ¿Es pacífico ver cómo niños dominicanos se quedan sin cupos en las escuelas? ¿Sientes tú paz al saber que pagas salud cara y mala cuando a los haitianos (con tus impuestos) se la dan gratis? ¿Es pacífica la muerte de centenares de dominicanos a manos de haitianos cada año?
No, no lo es. La invasión haitiana, como toda invasión, es una violenta y agresiva, que de pacífica solo tiene que más desgracias no ocurren.
Así que, dominicano, te insto a que dejes de decir que la invasión haitiana es «pacífica» o «silenciosa», porque esos epítetos te duermen, hacen que te autoengañes y te hagas creer que si es un problema pacífico, entonces se resolverá de manera pacífica. Pero si algo nos demuestra la ineficiencia del gobierno y migración ante la problemática y los videos que vemos a cada rato de haitianos entrando al país o siendo capturados por la fuerza o huyendo, es que esta invasión no se resolverá tranquilamente.
Despierta, pues, que no existen invasiones pacíficas.
