OPINIÓN, FÉLIX CORREA, PARA 7 SEGUNDOS.- Albert Einstein lo dijo con una sencillez que hoy resulta casi profética: “La vida es como andar en bicicleta. Para mantener el equilibrio, tienes que seguir moviéndote.”

Nunca antes esta frase había tenido tanto sentido como en nuestros tiempos. Vivimos en una era cómoda, rápida y digital… pero también peligrosamente sedentaria. Nuestros jóvenes pasan horas frente a un televisor, una tableta o un celular. El cuerpo está quieto, pero la mente saturada. Tienen el cerebro “hackeado” por entrenamientos digitales, juegos interminables, redes sociales y contenidos vacíos que no construyen ni fortalecen.

No se mueven.
No leen.
No hacen ejercicios.
No practican deportes.

Viven la vida en pausa, estáticos, sentados o acostados, consumiendo juegos chatarras mientras se alimentan de comidas chatarras. El resultado es evidente: cuerpos cansados en edades tempranas, falta de concentración, ansiedad, sobrepeso y una salud frágil antes de tiempo.

Antes, los jóvenes vivían en las calles —en el buen sentido de la palabra— jugando pelota, corriendo, montando bicicleta, compartiendo con amigos, riendo, sudando, cayéndose y levantándose. Había movimiento, había comunidad, había vida. Hoy, muchos apenas caminan unos pasos… del cuarto a la sala.

El cuerpo humano no fue diseñado para la inmovilidad. Fue creado para moverse, para esforzarse, para activarse. Cuando no se usa, se deteriora. Y una juventud que no se mueve hoy, difícilmente tendrá una vejez saludable mañana. No es exageración decir que, de seguir así, muchos no pasarán de los 60 años; y si lo hacen, será con fatiga, enfermedades y dependencia, no por falta de inteligencia, sino por falta de movimiento.

Einstein no hablaba solo de física ni de equilibrio corporal; hablaba de la vida. De avanzar. De no quedarse quietos. Porque cuando dejamos de movernos, perdemos el balance, el propósito y la energía.

Moverse no es solo hacer ejercicio. Es leer, pensar, crear, jugar, aprender, salir, interactuar, vivir. Es cambiar la pantalla por la cancha, el sofá por la bicicleta, la excusa por la acción.

Escuchemos este consejo que tiene décadas, pero que hoy grita urgencia:
la vida es como una bicicleta… y solo se mantiene en equilibrio cuando está en movimiento.

El futuro de nuestros jóvenes depende de que vuelvan a moverse. Hoy, no mañana.