JAPÓN.- Una práctica tradicional japonesa conocida como nemawashi demuestra que incluso árboles de gran tamaño pueden ser trasladados sin ser cortados, siempre que se apliquen paciencia y precisión. El término, que puede traducirse como “preparar el terreno”, describe un método que replantea la relación con los árboles cuando es necesario moverlos de un lugar a otro.
La técnica consiste en retirar cuidadosamente la tierra hasta localizar el sistema de raíces del árbol. Estas se envuelven y aseguran manualmente, formando un bloque compacto que permite su posterior traslado. Una vez completada esta etapa, el árbol puede ser movilizado con apoyo de grúas, plataformas inflables, rodillos de madera, vigas o rieles, según el terreno y el tamaño del ejemplar. El destino final es una zanja especialmente preparada, libre de piedras u otros elementos que puedan dañar las raíces.
El proceso puede extenderse hasta un año, ya que las raíces suelen permanecer un tiempo envueltas para adaptarse y crecer dentro de su contención temporal, reduciendo así el impacto del trasplante. Este método busca preservar la vida del árbol y minimizar el estrés que implica su reubicación.
El nemawashi también refleja valores culturales profundamente arraigados en Japón. En la tradición sintoísta, los árboles son considerados sagrados y, a medida que envejecen, adquieren un valor espiritual especial. Esta visión refuerza la importancia de conservarlos.
El término también se utiliza en el ámbito empresarial japonés como una estrategia de construcción de consensos previa a decisiones relevantes, una filosofía adoptada por compañías como Toyota. En ambos contextos, el nemawashi prioriza la preparación cuidadosa y el respeto por los procesos.



