OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ.- Al pasar casi cuatro días recluido en mi hogar por el paso de la tormenta Melissa, no he dejado de pensar en la fragilidad material y económica de nuestros países. Basta una simple tormenta para causar tantos daños, aun con la excelente organización de los organismos de socorro y la preocupación personal del presidente de la República, que se mantuvo activo durante toda la emergencia.
Pero me pregunto: ¿qué habría ocurrido si esa misma tormenta se hubiera estacionado frente a nuestras costas y alcanzado categoría 5 de huracán, como se proyecta que podría hacerlo sobre Jamaica? ¿Qué habría sido de nosotros ante un fenómeno verdaderamente catastrófico?
Melissa fue, en realidad, un aviso. Un recordatorio de la vulnerabilidad humana y de lo endeble que sigue siendo nuestra economía ante los embates del clima. La naturaleza nos mostró, una vez más, que no estamos plenamente preparados.
¿Qué podemos hacer?
Debemos actuar con visión nacional y sentido de urgencia:
•Diversificar aún más nuestra economía, reduciendo la dependencia de sectores vulnerables a los desastres naturales.
•Invertir en drenajes pluviales eficientes en las principales ciudades.
•Reubicar a las familias más expuestas, especialmente aquellas que viven cerca de ríos, cañadas y presas.
•Y sobre todo, no esperar el próximo mal tiempo para hacerlo. #ListinDiario #DiarioLibre
Gracias a Dios, Melissa solo rozó nuestras costas. Pero aun así dejó sus estragos. El gobierno, es justo reconocerlo, actuó con eficiencia en la coordinación y respuesta, y merece una calificación de 100 en su gestión de crisis. Sin embargo, no podemos confiarnos: esta vez fue una tormenta, no un huracán categoría 5 atravesando nuestro territorio.
Ojalá que lo que hoy está viviendo Jamaica nos sirva de espejo. Porque si algo nos enseñó Melissa, es que la prevención no puede ser una reacción, sino una política de Estado permanente.Dios nos dio una advertencia a tiempo. Escuchémosla antes de que llegue la próxima.
