OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, para 7 Segundos Multimedia. – Hoy desperté con un sueño en la sien, de esos que duelen más que el pasado, y vi a Gazcue, mi barrio también, con su alma de mármol… deshabitado.

Vi el instituto-escuela, flor marchita, donado a FLACSO con amor de Estado, hoy cascarón vacío, sin pizca de cita, alquilado al Ministerio, abandonado.

FLACSO observa, su Junta medita, con títulos largos, gesto ilustrado, esperan donaciones, la cosa está escrita: si no lo paga el pueblo… queda cerrado.

Y la Junta de Vecinos, bien vestida, en tertulias largas de temas alados, no quiere problemas, prefiere la vida donde el no hacer es lo más celebrado.

Proyectos varados por dos pisos de más, normas de antaño en una ciudad que arde, y un plano urbano que nadie quiere en paz, porque mover un poste… ¡ya es cobarde!

La desidia es un huésped de honor, se sienta en la mesa sin ser invitado, y el miedo, herencia del viejo dictador, nos susurra al oído: “mejor, callado.”

FLACSO no actúa, ni la Junta presiona, cada quien en su torre, cada cual en su red, mientras Gazcue se duerme, sin corona, y la patria se encoje en su propia pared.

¿Hasta cuándo este arte de no molestar, de no exigir, de mirar hacia un lado? ¿Acaso servir al barrio es solo opinar en grupos cerrados… con café templado?

Gazcue, jardín de lo que fuimos ayer, no te resignes a ser postal gastada. Levanta tu voz, vuelve a florecer, porque el silencio… también es nada.