Santo Domingo, RD. – En una entrevista ofrecida a 7SEGUNDOS, los abogados Georgina Davielle y José Cabral, hicieron un análisis sobre la formación académica en derecho en República Dominicana destacando que esta enfrenta una crisis silenciosa pero profunda. Así lo denunciaron los profesionales del área jurídica, señalando que en las aulas dominicanas se ha perdido el rigor académico, la pasión por el estudio y la orientación ética que debería caracterizar a la formación de futuros abogados.
Falta de vocación y profesionalismo en los nuevos abogados
Uno de los temas más debatidos en la intervención fue la falta de seriedad para la carrera de derecho, la cual, ha pasado a ser una opción de último recurso para muchos jóvenes sin una verdadera vocación.
«Para mí existe una gran población de los profesionales que en determinado momento cuando salieron de su formación inicial dijeron, «¿Qué voy a estudiar?» No encontraron nada que se le ocurriera por la cabeza y dijeron, pues voy a ser abogado. Y hoy que tenemos, lamentablemente una profesión totalmente criticada por la falta de ética con la que se manejan los profesionales que se han formado», expresó el abogado Cabral.
El problema también está en las aulas
Este fenómeno, a criterio de Davielle, ha degenerado un ejercicio profesional carente de compromiso ético y técnico. Pero el problema, según explicó, no radica solamente en los estudiantes, sino también en quienes imparten la enseñanza.
“La academia siempre ha servido para lo que es la impulsión particular de ciertos profesionales, por eso es academia. Siempre la academia es eso, precisamente porque quien entra allá tiene que ser un técnico, no cualquier profesional, un técnico y en el caso nuestro dogmático que en su materia, en su renglón sea lo máximo. En Dominicana nos hemos quedado nada más con esto último. Lo primero lo hemos omitido.”
La crítica apuntó a que, en muchas escuelas de derecho, la enseñanza se limita a lo práctico inmediato, desincentivando la lectura, el estudio profundo y el pensamiento crítico. Se mencionó también que muchos jóvenes dominicanos entran a la universidad con ganas de aprender, pero se encuentran con un sistema académico que, en lugar de exigirles rigor, les transmite una visión distorsionada del derecho.
