El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que declarará a los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas extranjeras cuando asuma el poder el próximo 20 de enero.

«Todos los miembros de pandillas extranjeras serán expulsados y designaré inmediatamente a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras. Lo haré de inmediato», declaró Trump durante un foro de la organización ultraconservadora Turning Point en Phoenix, Arizona.

El republicano, quien ya gobernó el país entre 2017 y 2021, reiteró sus acusaciones contra otros países, afirmando que envían a Estados Unidos a sus «narcotraficantes». Trump prometió que «toda esta red criminal que opera en suelo estadounidense será desmantelada, deportada y destruida».

Trump mencionó estas medidas al comentar el caso de Aurora, una ciudad de Colorado, donde, según el mandatario electo, hay presencia de miembros de la banda transnacional de origen venezolano Tren de Aragua.

El anuncio de Trump ha generado diversas reacciones, tanto de apoyo como de crítica. Sus partidarios consideran que la designación de los cárteles como organizaciones terroristas es un paso necesario para combatir la violencia y el tráfico de drogas, mientras que sus detractores advierten sobre las posibles implicaciones legales y diplomáticas de tal medida.

Desde su campaña electoral, Trump ha enfatizado la necesidad de tomar medidas más drásticas contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, argumentando que estas acciones son esenciales para la seguridad nacional. La designación de los cárteles como organizaciones terroristas permitiría al gobierno estadounidense utilizar herramientas adicionales para combatir estas entidades, incluyendo sanciones más severas y operaciones militares.

No obstante, expertos en seguridad y relaciones internacionales advierten que esta política podría complicar las relaciones de Estados Unidos con países vecinos y socios en la lucha contra el narcotráfico. Además, señalan que el enfoque en la deportación masiva y la militarización de la lucha contra los cárteles podría tener consecuencias humanitarias y de derechos humanos.

La comunidad internacional y los gobiernos de los países mencionados por Trump estarán atentos a las decisiones y acciones que tome la nueva administración a partir del 20 de enero, cuando asuma oficialmente el poder.