Hoy Estados Unidos no solo se está jugando la presidencia, sino también el futuro político del Congreso. En esta jornada electoral, se decidirá la composición de ambas cámaras legislativas: la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Cámara de Representantes

La Cámara Baja, compuesta por 435 escaños, está actualmente bajo control republicano, que consiguió 220 asientos en las elecciones legislativas de 2022, frente a los 213 ocupados por los demócratas. Sin embargo, la verdadera batalla de este organismo tendrá lugar en 22 distritos clave, donde la contienda está muy reñida y los resultados aún son inciertos. Estos 22 «campos de batalla» podrían cambiar la balanza de poder en la Cámara de Representantes y, con ello, influir en la agenda legislativa de los próximos años.

La formación de la Cámara Baja es crucial porque su control permite determinar la agenda legislativa del Congreso y actuar en temas urgentes relacionados con la economía, la salud o política exterior. Aquí nacen los proyectos de ley que más tarde deberán ser aprobados por dos tercios del Senado para convertirse en ley. El control republicano ha utilizado su mayoría para priorizar temas como una reducción del gasto público, la seguridad fronteriza o la revisión de políticas energéticas.

Senado

En la Cámara Alta, el Senado, los demócratas actualmente controlan 47 de los 100 escaños, con el apoyo de 4 senadores independientes. Los republicanos, por su parte, tienen 49 escaños. Aunque los republicanos parecen tener una ligera ventaja, el control del Senado podría depender de los resultados en estados clave. En caso de un empate, la vicepresidenta Kamala Harris, quien tiene la facultad de desempatar, podría ser la pieza clave para decidir el futuro del Senado.

En este contexto, el compañero de fórmula del candidato presidencial tiene una relevancia especial. La elección de un vicepresidente no solo puede influir en la presidencia, sino que, de haber empate en el Senado, el vicepresidente podría ser quien decida el control de la cámara alta.

Hoy no solo se decide quién gobernará el país, sino también qué partido tendrá la capacidad de impulsar su agenda en el Congreso. El resultado de las elecciones tendrá un impacto directo en la política estadounidense.