El ex presidente Donald Trump anunció el lunes que cree que los derechos al aborto deben ser decididos por los estados, marcando su posición más clara hasta ahora sobre este tema sensible en la política estadounidense. Trump expresó que cada estado debería determinar su propia política mediante votación o legislación, reflejando la voluntad de su población.

Esta postura contrasta con su previa insinuación de respaldar una prohibición federal de aborto después de 15 semanas, con excepciones en casos de incesto, violación y riesgo para la vida de la madre. Su decisión de no apoyar una prohibición nacional fue criticada por grupos antiabortistas. En un video, Trump se jactó de ser responsable de la revocación de Roe v. Wade, dejando la decisión del aborto a nivel estatal.

Aunque Trump no especificó cuándo debería prohibirse el aborto durante el embarazo, reiteró su apoyo a ciertas excepciones, criticando previamente las prohibiciones estatales a las seis semanas como «terribles». Sin embargo, el principal grupo antiabortista, Susan B. Anthony Pro-Life America, consideró insuficiente su posición. Esta postura provocó desacuerdo incluso entre sus aliados políticos, como el senador Lindsey Graham y el ex vicepresidente Mike Pence.

Trump falsamente afirmó que todos los académicos legales querían revocar Roe v. Wade y que la situación actual refleja lo que todos querían legalmente. Este cambio en la posición de Trump sobre el aborto es parte de una larga evolución.

Aunque alguna vez se autodenominó «muy a favor del derecho al aborto», más tarde buscó el apoyo de los conservadores y antiabortistas prometiendo nominar jueces conservadores para la Corte Suprema que revocarían Roe v. Wade. La reacción de los demócratas fue rápida, vinculando a Trump con las leyes antiaborto adoptadas después de la decisión de Dobbs.

En resumen, la posición de Trump sobre el aborto ha sido inconsistente a lo largo de los años, desde apoyar el derecho al aborto hasta prometer una Corte Suprema conservadora para revocar Roe v. Wade. Su reciente postura de dejar la decisión sobre el aborto a los estados ha generado controversia tanto entre sus partidarios como entre sus críticos, mientras los demócratas lo responsabilizan por las consecuencias de las leyes antiaborto aprobadas en respuesta a la decisión de Dobbs.