Cada 30 de enero se celebra a nivel mundial el Día del Croissant, una famosa delicia de panadería que, aunque se asocia comúnmente con Francia, en realidad, tuvo sus orígenes en Austria en 1683.

Durante el asedio otomano a Viena, los soldados intentaron socavar un túnel para ingresar a la ciudad, pero los panaderos que trabajaban durante la madrugada alertaron a las autoridades, frustrando el plan.

En agradecimiento, se crearon dos panes: uno llamado «emperador» y otro «Halbmond» (media luna en alemán), un precursor del croissant actual.

Su popularidad en Francia creció cuando el oficial austriaco August Zang abrió una panadería vienesa en París, y la bollería se difundió en todo el país con el nombre de croissant, que significa «creciente» en francés. En Argentina, la versión más popular es la medialuna, similar pero diferente en preparación y tamaño.