Durante su intervención en el programa «El Comentario», de 7 Segundos, la locutora y emprendedora, Yirenni Pérez cuestionó la sobrerregulación estatal y la falta de garantías para sostener un negocio en el país.

SANTO DOMINGO. — El cierre en cadena de varios restaurantes y comercios dominicanos en cuestión de pocos meses ha encendido las alarmas sobre la estabilidad económica y la verdadera rentabilidad de emprender en la República Dominicana. Ante esta problemática, la emprendedora, comunicadora e intérprete Yirenni Pérez lanzó una contundente advertencia en el programa El Comentario de 7 Segundos, señalando que las Mipymes locales se están «asfixiando» bajo una desmedida sobrecarga fiscal y regulatoria.

Pérez recurrió al dicho popular “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo” para alertar sobre el riesgo inminente de que más negocios se vean forzados a clausurar. Durante su análisis, cuestionó la percepción generalizada sobre los costos del sector y la falsa idea de desarrollo que se promueve en el país.

“¿Todavía te parece que los precios en los restaurantes son elevados? ¿Todavía te parece que el emprendimiento en República Dominicana es sostenible? Yo creo que no; no hasta que nos sentemos a la mesa y entendamos que, con la sobrerregulación y sobrecarga fiscal que tenemos, los emprendedores no van a avanzar”, aseveró la comunicadora.

El laberinto regulatorio: entre impuestos e imprevistos

La intervención de Pérez se sustentó en los datos recopilados por la comunicadora Vivian Fatule y su esposo, Charles San Miguel, propietarios del restaurante La Rosticería (fundado en 2019), quienes elaboraron un informe sobre el costo real de mantener un establecimiento abierto en el marco de la formalidad.

El análisis reveló que, antes de hablar de rentabilidad o margen de beneficio, un restaurante debe cumplir con decenas de obligaciones que abarcan desde los tributos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), licencias del Ministerio de Turismo (MITUR), permisos municipales y de Salud Pública, hasta inspecciones de Bomberos, ProConsumidor y el pago de licencias por derechos de autor.

A esta carga institucional se le suman los costos operativos fijos: tarifa eléctrica y sistemas de respaldo (plantas e inversores), insumos, cadena de frío, mantenimiento, comisiones bancarias, plataformas de cobro, nómina, alimentación del personal e imprevistos por averías o pérdidas de alimentos.

“¿Cómo se sostiene todo esto? ¿De dónde se saca? ¿Cómo se enfrenta? Incluso cerrar una empresa en República Dominicana se ha convertido en una pérdida económica y en un proceso extremadamente difícil”, reflexionaron Fatule y San Miguel en su levantamiento.

Yirenni hace un llamado de auxilio a las autoridades

Ante este escenario, Yirenni Pérez dirigió un mensaje directo a los órganos gubernamentales e instituciones recaudadoras, exigiendo una revisión urgente a las exigencias impuestas a la iniciativa privada local.

“Toda mi solidaridad con el sector restaurantes de la República Dominicana. Nos estamos asfixiando en cargas fiscales. Nos estamos asfixiando porque todo el mundo quiere un pedazo del pastel, pero nadie pone dinero para comprar los ingredientes. No podemos seguir así, de lo contrario los restaurantes seguirán cerrando hasta que sean la excepción y no la norma”, concluyó Pérez.

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