Por: Mario Antonio Lara Valdez

La magia envolvente del cine es tan sublime como dejar diluir un poco de cacao en el paladar más exigente para lograr sonrisas de satisfacción.

Lograr escapar del asiento para entrar en ese guión con la magia de cada una de las historias de los personajes que pueden llegar a tocar corazones, logrando detener latidos y humedecer mejillas por lágrimas de chocolate.

Vibrar de emoción ante una fuente, destilando alimento de esperanzas para todos aquellos interesados en vivir sus sueños más íntimos gracias a esa promesa de compartir ese dulce sabor y recordar aquella promesa de nuestra madre .

Te invito a pasar un rato agradable en esta fábrica de chocolate llamada Wonka donde lograras reconocer en el paladar ese amargo sabor del cacao que con nuestro amor logramos descubrir que podemos endulzar nuestras vidas si creemos en nuestra esencia.

Emociones brotan de solo recordar que podemos estar juntos si queremos seguir adelante sonriendo y creyendo que somos más felices creando dulces momentos, llenos del alimento de los dioses llamados chocolate.

Como ciudadano invito a las autoridades a crear políticas públicas dirigidas a lograr asistencia masiva a las salas de cine así como también a obras de teatro para que niños, adolescentes, jóvenes y envejecientes tengan espacio de entretenimiento como también se cree dinamismo social y económico.

¡Forma parte de la conversación!