Tras las advertencias del economista Juan Ariel Jiménez sobre presuntas dificultades financieras en Seguros Reservas, el vicepresidente de la entidad, Nelson Arroyo, salió al frente para desmentirlas, calificando sus afirmaciones como carentes de sustento técnico y alejadas de la realidad de la aseguradora.

Arroyo expresó sorpresa por las declaraciones de Jiménez, a quien describió como un economista habitualmente prudente dentro de la oposición. A su juicio, los señalamientos buscan aprovechar la sensibilidad generada por el reciente caso de Senasa y convertirlo en un tema político que afecta la confianza en el sistema financiero.

El ejecutivo destacó que Seguros Reservas cerró al 7 de noviembre con utilidades de 1,839 millones de pesos, lo que representa un crecimiento de 133 % respecto al año anterior. Proyectó que la empresa finalizará 2025 con ganancias cercanas a los 2,300 millones de pesos, el mejor resultado en su historia, cifras que aseguró están respaldadas por auditorías de la firma KPMG y la supervisión de la Superintendencia de Seguros.

Recordó que la aseguradora nunca ha registrado déficit en ninguna gestión, incluso en 2022, cuando el huracán Fiona impactó al país y aun así se lograron utilidades de 609 millones de pesos. Para Arroyo, los resultados actuales responden a una administración eficiente, capaz de duplicar las ganancias pese a que el crecimiento en primas suscritas y cobradas se mantuvo en torno al 10 %.

El vicepresidente también denunció la existencia de una campaña en redes sociales que, según dijo, busca sembrar dudas sobre Seguros Reservas y el Banco de Reservas. Reconoció que algunos clientes han manifestado inquietudes tras escuchar las denuncias, lo que obligó a la institución a compartir información financiera para disipar rumores.

Sobre posibles acciones legales, explicó que cualquier decisión dependerá de la autorización del Banco de Reservas, como casa matriz, aunque confió en que Jiménez rectificará sus declaraciones. Finalmente, exhortó a la oposición a ejercer una crítica responsable y basada en datos verificables, subrayando que los intereses del país deben estar por encima de los interese partidarios.